lunes, 10 de agosto de 2015

12. Un nuevo amor

Carlota

- ¡Dios mío, Carlota! ¡Ayyy! – Isabel entra en casa en un éxtasis total. Sonreía como nunca, sus ojos brillaban hechas dos estrellas y corrió hacía mí.
- ¿Qué ha pasado?
- David… yo… ¡Ayyy! No me quiero bajar de esta nube…
- Lo veo… lo veo todo… ¿me lo contarás?
- ¡Claro! – nos sentamos y ella comienza a contar todo – Me lo encontré junto a la playa y estuvimos allí hablando un poco. Él fue un amor, me ha dicho que le gustaba un montón, pero no me ha dicho nada antes porque pensó que yo no quería nada con él…
- … ¿y entonces?
- Le he dicho que él era especial para mí y su respuesta fue un beso de esos bien caliente… ¡David besa bien! ¡Besa bien, bien, bien!
- ¡Uhuhuh! Me alegro por eso… Isabel y David… esto suena perfectamente... ¡Estoy tan feliz por ti!
- ¡Yo también! Él me ha invitado a cenar esta noche… yo no sé lo que debo vestir…
- Venga, yo te ayudo…
Nos fuimos hacía su habitación y abrimos su armario. Primeramente nos pusimos observando cuales eran las ropas que Isabel tenía y luego empezamos a elegir las mejores. En la cama empezaba a caer uno, dos, tres vestidos, algunos pantalones y algunas camisetas.
- Yo sé que a David le gusta ver a las chicas con vaqueros… ¿te crees que debo…?
- Es una buena opción… - le respondo - … tienes que sumar puntos en tu reputación…
- Entonces ya me lo sé… me llevo estos vaqueros que tanto me encantan con la camiseta verde que me has regalado…
- Me parece bien…
- Estoy un poco nerviosa…
- No tienes motivos para estar nerviosa, Isabel… verás que todo saldrá perfecto…
- Eso espero… ¿y tú? Yo he visto que ayer has llegado a casa riéndote hecha una loca…
- Sí… Pablo me ha dicho que su…
- Espera, espera, espera… - me interrumpe con los ojos bien abiertos mirándome.
- ¿Qué pasa?
- Es la primera vez que sacas el tema Pablo para nuestra conversación… hasta ahora he sido yo… tu no…
- ¿Qué quieres decir con eso? – la interrumpo.
- Dímelo… confiésalo… comienzas a encantarte por Pablo, además ahora que está solo…
- ¿Pero tú te tomas drogas? ¿Alucinas?
- No, no me drogo… si es verdad, puedes confesar, yo no te juzgo…
- Hace algún tiempo que ya no le veía en la piscina… y ayer tuvimos una conversación graciosa, hemos hablado de los nombres que nuestras madres nos llaman…
- Lo sabía… yo supe que Pablo ha dicho a David que tu tenías un nombre muy mono, pero él no reveló cual era… ¿tú tienes un nombre más allá del baby girl?
- Sí, tengo… ¿yo nunca te lo he contado?
- Si lo has hecho, yo no me recuerdo…
- No disfraces, tú lo sabes… yo me recuerdo de mi madre hablar de eso a ti…
- Sí, pero ella solo me ha dicho que tenía conexión con la primera palabra que has dicho, que fue… fue “Boo”…
- Eso es…
- ¿Qué horas son? – me interrumpe.
- Ocho menos diez… - respondo.
- ¡Joder, tengo que darme prisa! – Isabel estaba hecha una loca vistiéndose. Se puso hablando conmigo y solo ahora se enteró de que tiene que prepararse para irse a cenar con David. Esta chica es un poco loca, pero la quiero igual. La ayudo a maquillarse rápidamente, ella se peina el pelo, recoge el chaquetón de cuero y su bolso negros y corre hacía la puerta.
- Deséame suerte…
- Venga… no la necesitas, que ya tienes la suerte contigo… - y así nos despedimos en una abrazo bien apretado.

miércoles, 5 de agosto de 2015

11. Cosas que te dan vergüenza

Carlota

Los días en la piscina los tengo llevado genial. Ahora hay mucha animación y la música se hace escuchar por todos los espacios. Me siento muy alegre en los últimos tiempos, más ahora que tengo autorización de nadar un poco en la piscina cuando no esté a nadie.
Disfruto mucho de llegar aquí, poder quitar la ropa de invierno y estar de bañador y chanclas. Es como si pudiera sentir el verano por algún rato. Un día de esos estaba solo yo, la música y la piscina y las ganas de bailar me hicieron hacer un espectáculo de baile allí mismo. Es como sintiese la verdadera sensación de libertad, pero cuando en uno de los pasos me giro y veo a Pablo aparecer, la vergüenza fue muchísima:
- Puedes seguir bailando, yo nadando en la piscina no veo nada… - me dice.
- Mi trabajo es vigilar a los utilizadores de la piscina y no de bailar…
- Vale… ¿ahora tenemos música?
- Sí… han decidido poner música de fondo… no está nada mal…
- En Madrid no hay eso…
- ¿Pero estás comparando esta piscina a las de Madrid? – digo yo bromeando con él.
- Todo lo que es de Málaga es mucho mejor que Madrid…
- Eso espero…
- Tú eres malagueña…
- ¿Por qué preguntas?
- Por tu cara… defiendes Málaga como solo los malagueños lo hacen…
- Bueno, no he nacido aquí en la ciudad… pero soy de la provincia…
- ¿Eres de Torroles? ¿De Nerja?
- Soy de Marbella… - respondo.
- No estás muy lejos de casa…
- … no estoy lejos, pero me voy muy pocas veces… - le interrumpo – Después me arrepiento porque comienzo a echar de menos mi familia…
- Yo lo sé cuál es esa sensación… ahora que yo paso muchas semanas en Madrid, siento lo mismo…
- Es que yo y mi familia somos muy unidos…
- La mía también… - me interrumpe - ¿Tienes hermanos?
- Tengo una hermana mayor… se llama Elena…
- ¡Qué casualidad! Elena es el nombre de mi madre…
- Qué gracioso… ¿tú tienes hermanos?
- Un hermano y una hermana… los dos son mayores que yo… 
- Seguro que también lo sabes lo que es ser el pequeño de la casa…
- Lo sé, de verdad… pasen los años que pasen, mi madre me sigue llamando de Mon petit chéri
- ¡Mon petit chéri! – lo repito y casi me meo de risa al escucharlo.
- Mi madre es francesa, sabes… tengo que llevar con estas cosas… - afirma él sonriendo.
- Tiene su gracia… pero deberías estar contento, yo escucho cosas muy peores…
- ¿Por qué?
- Yo soy la baby girl de la casa… otras veces me llaman Boo-boo… las madres inglesas tienen estos nombres raros para sus hijas...
Pablo nada me responde por un rato. El tío casi me meaba se risa cuando yo pronuncié el Boo-boo. Es algo a lo que estoy acostumbrada, pero él tiene una risa que contagia.
- Perdóname, pero… Boo-boo es un nombre tan… madre mía, no puedo parar de reírme… - me dice.
- Esto pasa porque la primera palabra que solté en mi vida fue “Boo”… por eso me han dado este nombre un poco ridículo…
- Bueno, revela cariño… sufrimos con estas cosas por tener madre extranjeras…
- Es verdad…
- Tenemos que hacer el Club de los hijos de madres extranjeras…
- Ya… y nos juntamos para lamentar estas cosas, ¡está muy bien! Es un privilegio que nos llamen por estos nombres raros…
- Boo-boo… - dice Pablo con una sonrisa.
- Mon petit chéri… - le digo como venganza.
- Boo-boo… - volvió a repetir.
- Mon petit chéri… - repito sonriendo.
- Boo-boo… Boo-boo…

lunes, 3 de agosto de 2015

10. Una cuestión de interés

Febrero, 2010
Isabel

Me estoy cruzando inmensas veces con Pablo. Cada vez más me encanto por este chico tan majo, que tiene una voz estupenda y una personalidad que me cautiva. Su sencillez es algo de extraordinario.
David me ha contado que la relación de Pablo y Marta se acabó. Por lo que me ha dicho, me suena que fue por la amistad que creó conmigo y con Carlota. Seguro de que se trata de una chica inmensamente celosa y muy posesiva, pero bueno, no quería que la amistad que tengo con él le hiciese semejante daño.
No sé si debo contar a Carlota lo que ha sucedido. Ella que está tan concentrada en sacar buenas notas en los exámenes y siendo ella una persona que se culpa mucho, me lo creo que esta no es la mejor época para hacerlo. Sigo orgullosa de ella, para mí es la hermana que nunca tuve.Lla tía sigue siendo la mejor alumna de la clase de Psicología y David sigue intentando tener algo más con ella.
Pobre Carlota, si fuera ella yo ya había aceptado ser la novia de David. Él es un tío estupendo, un chico como ya hay pocos y ella sigue así, desechando este semejante ser humano. Ya le he dicho algunas veces de que debería darle una oportunidad, pero ella sigue dándome la misma respuesta:
- Yo solo veo a David como un buen amigo y nada más… si sintiese algo más intenso, seguro que lo aceptaría…
- A mí me encantaría tener la oportunidad que estás teniendo ahora… Carlota, ya no existen chicos tan buenos como él…
- ¿Pero te crees que aceptaré solo por esa razón? Yo no siento nada por él, no siento algo así de intenso… esto no terminará bien…
- Bueno, es mejor que hagas eso que hacerle daño…
- Por supuesto… yo le respecto mucho y no quiero hacerle daño, no se lo merece… no quiero crear falsas esperanzas… ¿y tú?
- ¿Yo? ¿Qué quieres que te diga? – le pregunto.
- Me lo parece que tienes algo para contarme… y no me digas que no, que yo te conozco perfectamente…
- Me he cruzado con Pablo…
- ¿Sí?
- Sí…
- ¿Solo eso? Venga, Isabel, di lo que tienes ahí a punto de explotar…
- Pues… Pablo terminó la relación con Marta…
- ¿En serio?
- Sí… yo no sé cuáles fueron los motivos… – miento con todos los dientes que tengo y no sé si estoy haciendo lo mejor - … ¿sabes lo que Pablo me ha contado?
- No…
- Él me ha dicho que te pilló cantando una canción suya en la piscina…
- ¡Oye! Con tantas cosas para hablar, ¿él tenía que contarte eso?
- ¿Algún problema? Me ha dicho que bailas muy bien… Carlota, ¿yo debo quedarme celosa?
- ¿Porqué?
- Ya te llevas elogios de Pablo y hablas tan poco con él… yo que lo veo muchas veces no tengo ese privilegio…
- ¿Estás enamorada por él? – me pregunta Carlota con una sonrisa.
- No es estar enamorada… pero yo quería tener una amistad más cerca con él… - respondo.
- Lo veo… pero sabes perfectamente que lo conoces hace poco tiempo, las amistades más cercas no nacen en poco tiempo…
- Yo lo sé… con David yo hizo una amistad muy buena en poco tiempo…
- … pero con David se notó una gran conexión… ¿te recuerdas que en el día que le conociste habéis hablado tanto?
- Sí… - respondo con una sonrisa al recordar ese día – Yo tengo que confesar que cuando estoy con David me siento muy bien…
- Entonces yo te digo una cosita, Isabel… dile eso a él… verás lo que pasará…
- ¡Pero él está interesado en ti!
- … porque tú ya le has dicho que él era un buen amigo… y ahora se interesó en mí porque lo sabe qué contigo no tendrá nada…
- ¿Te crees que es eso?
- Sí, créeme… eres la única con quién David bromea más, se ríe más… se nota que vosotros tenéis una conexión extremamente fuerte… una conexión más fuerte de la que tengo con él…
Pensando en las palabras de Carlota, lo veo que tiene razón. Desde el comienzo que David todas las veces que me vía siempre me invitaba a tomar una copa, contaba chiste durante muchas horas, pasábamos momentos muy buenos. Con ella, él trata de ser simpático, pero nunca ha bromeado tanto con ella como lo hace conmigo. 

miércoles, 29 de julio de 2015

9. Adiós

Pablo

Llego a la recepción de la piscina y para mi sorpresa veo a Carlota caminando mientras bailaba y cantaba bien bajito. Soy atendido por Concepción, pero antes ella comenta a Carlota:
- Carlota, estás tan alegre, niña…
- Eso es bueno, ¿verdad?
- Por supuesto que es… además siendo tú, es muy bueno, estás siempre tan seria…
La señora me atiende siempre de forma muy simpática, me entrega una pequeña hoja con la cuenta de la piscina y yo me dirijo hacía los balnearios.
- Pablo, ¡espera! – grita Carlota – Es que yo tengo que abrir la puerta, los balnearios están cerrados…
- Vale…
Nos fuimos los dos hacía a la puerta del balneario masculino y en el camino yo no pude dejar de preguntar si le había gustado mis canciones:
- Me han encantado, tienes una voz estupenda… - me responde - …eres todo un artista, me he sorprendido de verdad…
- Qué bueno…
- La canción que estaba cantando y bailando en la recepción era tuya… es una de las que me he memorizado mejor…
- ¿En serio?
- Sí…
Ella comienza por darse unos pasitos bailando y luego suelta su voz con algunos versos de Todo lo que quiero:
- C’est la nuit, tú por mi,
Todo lo que quiero, todo lo que yo deseo
Se cumpla junto a ti…
- Lo veo que te ha gustado de verdad…
- ¿Cómo no? Seguro que vas a tener mucho suceso…
- Yo no tengo tanta certeza…
- Pero deberías tenerla… yo he visto tus videos en YouTube… ya tienes inmensas visualizaciones…
Con la llave me abre la puerta del balneario masculino y aquella nuestra conversación terminó allí. En la piscina ya no me la encontré y en la recepción, cuando estaba ya marchándome, Concepción me ha dicho que ella ya se había ido.
Nunca la había visto así tan alegre desde que la conozco y me quedé con la impresión de que ella lleva tan serio sus objetivos de vida que se olvida un poco de disfrutar de la vida. Es algo raro de pensar en esto sabiendo que ella e Isabel son como dos hermanas. Isabel es mucho más despreocupada, pero se nota que también tiene los pies en la tierra.
El clima entre Marta y yo sigue muy raro. Desde ese encuentro con los amigos, dónde estaban Isabel y Carlota que ella está cada vez más fría. Yo también no me bajo mucho hacía sus argumentos. Lo que ella argumenta no tiene sentido y lo sé que ella sabe perfectamente que ellas no tienen intenciones ningunas conmigo.
Intenté arreglar un poco las cosas antes de irme unas cuantas semanas para Madrid. La invité a cenar en un restaurante muy agradable cerco de Torremolinos, pero eso no resultó. Mientras estábamos cenando, no hemos dicho ni una sola palabra. En el final, ella empieza a hablar y todo no acabó de la peor manera:
- Pablo, lo sabes perfectamente que no me gusta esas chicas... pero tú insistes…
- No seas tonta, Marta… ¿ahora no puedo tener amigos? Ya son pocas las veces que estoy junto a ellos y ahora que tengo dos nuevas amigas, haces todo este escándalo…
- ¿Escándalo? Pablo, ¡yo soy tu novia!
- Tener novia no quiere decir que deje de tener amigas, Marta… ¿no te crees que estás demasiado posesiva?
- Ya… ¿posesiva? Yo creo que es mejor darnos un tiempo… hay que pensar…
- Yo también me lo creo que sí… tienes que poner ahí en tu mente de que yo tengo amigos y que no me los podrás quitar…
- Es eso… pues… a ver si en ese tiempo no me das la razón…
- A ver vamos…
- Adiós, Pablo…

8. Celos

Pablo

- No me digas que esta tía…
- Marta, no comiences… - la interrumpo – Ella vino con su amiga, están curiosas para escuchar mis canciones… y es mejor que no hagas otro escándalo…
- A ver vamos… ¿Todavía no te has dado cuenta de lo que ellas quieren?
Yo disfrazo y me dirijo hacía el grupo que me estaba esperando. Todos estaban allí para escuchar mis canciones y en eso yo tendría que concentrarme. Saco de mi guitarra y luego les presento algunas de mis maquetas.
Sin embargo, algunos se levantan y se ponen a bailar, incluso Carlota e Isabel y no podía haber sucedido nada peor para Marta. No les quitaba la mirada ni por nada, pero yo seguí tocando y cantando las canciones.
En poco tiempo se había formado una auténtica fiesta en nuestro grupo. Yo cantaba y todos se divertían con mis canciones. De hecho tuve un feedback muy positivo y la poca confianza que tenía fue aumentando.
- ¡Qué canciones estupendas tienes! – comenta Isabel.
- Ahora ya tenemos a quién llamar para hacer una fiesta… - dice David.
Batían palmas al compás de las canciones y a poco y poco se fueron memorizando algunos versos de algunas canciones. No podía desear mejor reacción, todos me apoyaban y me sentía muy seguro.
Isabel fue de las personas que más habló y demostró su opinión y en el lado opuesto fue Carlota la que menos habló. No lo ha hecho muchas veces, pero fue de las que más bailó y yo podía ver que le estaba gustando. Son dos chicas muy graciosas.
Marta no ha soltado ni una sola palabra. Cuando la miraba, ella me sonreía. Estuve sentada casi a mi lado, sin nunca quitar los ojos de los que estaban bailando, especialmente de las dos chicas que más odia ahora mismo.
- No te quedes enfadada, Marta… - le digo cuando ya estábamos indo a casa.
- Esas chicas… dios mío, Isabel no te ha comido porque no ha podido…
- ¿Para qué tienes tantos celos?
- ¿Yo? Yo solo he comentado, ella se ha…
- Oye… - le interrumpo - … ella y Carlota son dos chicas muy majas y lo saben perfectamente que tengo novia, ¿vale?
- Ellas son atrevidas, esa es la verdad…
- Venga… una elogia mi trabajo, la otra no ha dicho casi nada y se puso bailando… ¿eso es ser atrevidas?
- ¿Ahora las defiendes? Pablo, en serio…
- No las estoy defendiendo… te estás viendo cosas dónde ellas no existen…
- No, no… yo estoy viendo lo que está pasando. Son cosas que tú todavía no te has dado cuenta…
- Pues, que sea… pero no es para que te quedes hecha una estatua totalmente aburrida en el medio del grupo que estaba allí alegremente… al menos podías disfrazar…
- Tengo que dejar muy claro que no me gusta… ellas tienen que darse cuenta de eso…
- En la próxima vez no las invito… al menos me aseguro de que no te quedas enfadada…
- Es lo mejor que podrás hacer, Pablo.

martes, 28 de julio de 2015

Cuestionario de opinión

7. Bajo la lluvia

Enero, 2010
Carlota

Ya no me recordaba de la sensación de sentirme helada con el frío de invierno. La última vez que lo sentí de verdad fue hace tres años, cuando pasé la Navidad en la casa de mis abuelos maternos, en el sur de Londres. En tierras inglesas el frío se hace sentir de una forma muy cruel, pero aquí en este paraíso que es el sur de España, más precisamente en Marbella y en Málaga, eso no se sucede.
Este año empezó con una ola de frío a la que los del sur no están acostumbrados. La lluvia intensa también no ayuda, además hoy que tengo que irme a pie para la facultad. Mi coche está en la oficina e Isabel tuve que salirse más temprano.
Recojo mi paraguas, pongo mis botas negras, chaquetón, el bolso que parece que se lleva piedras en el interior y sigo yo en esta aventura de caminar en día de lluvia intensa. Estos días son tan tristes, son demasiado nostálgicos y me hicieron llegar a la clase con los pantalones casi todos mojados. Solo espero no quedarme constipada después de todo esto.
- ¡Qué pantalones secos tienes! – me dice David muy irónicamente.
- Justo hoy tuve que irme a pie, que tengo el coche en la oficina…
- ¿Por qué no me has dicho? Yo podía llevarte…
- Mi casa no es lejos de aquí…
- Sí, pero con esta lluvia te quedas mojada muy rápido… eres una tonta, ahora tienes los pantalones mojados…
- Los voy a secar en el baño…
- Es mejor que te adelantes, que la clase empezará en menos de diez minutos…
- Ya… ¿puedes quedarte con mis cosas un ratito?
- Sí, claro…
Sigo para el baño, dónde el secador de manos hizo en pequeño milagro y me secó un poco los pantalones, así como mi pelo, que tenía las puntas también mojadas. Por muy poco no me bañado totalmente en la lluvia.
- ¿Qué te ha pasado, nena? Estás tan mojada… - comenta María, mi compañera de clase.
- Yo vino a pie y la lluvia hizo de las suyas…
- Yo también me he mojado un poquito… venir en autobús también tiene su cosa…
Allí estuvimos las dos, charlando un poquito mientras los secadores de manos secaban nuestros pantalones. La verdad es que no tengo mucha conexión con María. No es de las personas con quién estoy más veces y tampoco nos hemos encontrado en algún ambiente diferente de lo de la universidad. No me parece ser una mala persona.
- Pues nos vamos… que la clase empezará ahora… - digo.
- Claro… un retraso no es nada agradable…
Por la primera vez me quedé junto a ella en la clase. Estaba yo, ella, David y María. Lo normal es estar solo yo y David, de quién yo tengo la mejor amistad en la clase. Nos llevamos muy bien, él es un tío estupendo, muy gracioso y siempre dispuesto a ayudar a los demás.
- Anda, yo te llevo a casa sino te quedarás aún más mojada… - me dice él al salir de la última clase del día.
- Ahora no llueve con la misma intensidad...
- No importa… ven, a mí no me molesta nada…
- Vale… gracias, ¡eh!
En menos de diez minutos ya estaba parando el coche justo en la frente de mi apartamento. Estuvimos todo el camino hablando, él siempre tiene algo para hablar, ni que sea de algo sin sentido ninguno.
- Muchas gracias, David…
- ¿Mañana ya tendrás tu coche? Sino yo paso por aquí y te llevo…
- No lo sé…
- Cuando sepas dime algo… no necesitas de cansarte, es todo un gusto tener tu compañía…
- Gracias por tu elogio… siempre tan caballero, ¿eh?
- Solo para quién lo merece, te lo digo…
Estaba lista para abrir la puerta y despedirme de él, pero David me interrumpe:
- Espera… tengo que decirte una cosa: eres muy especial para mí… - se acercó a mí y en un gesto fugaz sus labios estaban a punto de juntarse a los míos. Mi primera reacción fue la de alejarme, aumentado la distancia entre nuestras caras. El tío ama a Isabel, no a mí y eso lo sé perfectamente.
- Hasta mañana, David… gracias, una vez más… - le digo.
- Hasta mañana, Carlota… no olvides de avisarme…
- Yo lo haré, no preocupes… - le respondo con una sonrisa.
Salgo del coche y cierro la puerta casi sin mirar a David. El clima entre nosotros ya era un poco cerco, pero ahora me lo creo que es demasiado. Él me sonreí, me da un adiós con la mano y pone marcha al coche. 

viernes, 24 de julio de 2015

6. ¡Feliz cumpleaños!

Diciembre, 2009
Carlota

- Good morning, Darling… ¡feliz cumpleaños!
- Buenos días, mamá…
Hombre, ya tengo veinte años. Esto es un poco asustador, pero al mismo tiempo es agradable de pensar en ello. Me despierto con la claridad que empezaba a entrar por la ventana. Mi madre se abre las cortinas para despertarme y me da un grande abrazo. ¡Sus abrazos son los mejores del mundo!
Tuve derecho a un desayuno muy especial, en mi camita, disfrutando de una buena taza de leche con colacao y un pan tostado con mantequilla que calienta el alma en este día con el cielo gris, dónde la lluvia tarde o temprano se caerá. 
- ¡Carlota, Carlota! – para mi total sorpresa, Elena entra en mi habitación corriendo y salta para mi cama - ¡Felicidades! ¡Estás viejita! – me abraza como solo ella lo hace y me llena mis mejillas con un puñado de besos – Te quiero una pechá’, hermanita…
- … y yo a ti…
- Tienes que salir ya de la cama, que hoy tenemos mucho que hacer…
- ¿En serio?
- No, estoy bromeando contigo… pues hoy relájate lo más que puedas… además es sábado, todo es muy tranquilo…
- Elena… yo tengo que contarte un par de cosas, no salgas ya…
- Pues… soy toda oídos…
- Hace algunas semanas, es decir, más de un mes… ha pasado algo en un bar en Málaga…
- Ya… no me lo digas que estuviste bebiendo…
- Pues eso…
- ¿En serio? – ella se abre los ojos de par en par y se queda como quién estaba escuchando la más grande novedad del momento.
- Sí… bueno, no he bebido mucho, pero como no estoy acostumbrada a hacerlo, se hizo sentir, lo sabes cómo funciona…
- Lo sé muy bien… ¿solo eso?
- No… pasó algo más…
- Cuéntamelo…
- A la entrada del baño me encontré un chico que había conocido muy recientemente y cuando salí después de haber vomitado, me sentí un poco mal y él evitó que me cayese… en ese momento llegó su novia y ella hizo un escándalo total…
- Bueno, ¿qué quieres que te diga?
- Dime se hizo bien en contestarle con bromas cuando en ella todo apuntaba para un combate… yo le respondí muy tranquilita, sonriendo y ella se cabreó más que nunca…
- ¿El chico no ha hecho nada?
- Pues, no ha dicho nada, me largó y cuando yo respondí a su chica, he dado cuenta de que él quería reírse… pero no lo hizo…
- Por un lado es bueno… al menos hiciste con que él se quedase con una buena impresión de ti…
- Yo intenté disculparle a continuación, pero me ha dicho que no tuve culpa de nada…
- … y no tuviste… - me interrumpe - … la tía esa del escándalo es que es cabrona hasta las trancas, lo veo…
- No digas esas cosas, Elena…
- No vengas ya con tus cositas… pero olvida eso y sigue adelante… ¡hoy es tu cumpleaños y deberías estar allí saltando de alegría!
- Si me dices que mi pastel es de chocolate, yo lo haré…
- No tenemos otra opción… lo sabes que siempre es de chocolate…
Mi fiesta de 20 años fue súper especial. La he celebrado en el bar de mis padres, dónde todos a los quiero estuvieron allí, compartiendo mi felicidad. Mi tío Sam se vino de Londres y para mí fue el mejor regalo de todos. Él es muy especial para mí porque fue él que me hizo empezar a tener el gusto por la lectura. Fue con él que tuve la mayor ayuda en elegir mi curso. Aunque esté lejos, me llama inmensas veces, es como mí fuera mi segundo padre.
Lo peor fue en el día siguiente, que tanto deseaba dormir un poco más, pero un examen me estaba esperando en la universidad. Podía haber nacido en una fecha más agradable, esta la que tengo siempre es en la época en la que te comes libros, en las que pasas noches sin poder dormir, dónde estudiar es la única cosa que haces.
Que vengan las Navidades… necesito vacaciones y las necesito ya. Estoy demasiado cansada, necesito relajarme un poquito.

lunes, 20 de julio de 2015

5. Cuidado

Pablo

Me visto el equipamiento y me dirijo hacía la piscina dónde se encontraban Pedro y Carlota. Ella luego trató de escaparse, quizás por la vergüenza de lo que ha pasado anoche. No fue nada de grave, pero seguro que se siente culpada por haber sido ella el motivo del escándalo que hizo Marta.
Entro en el agua y comienzo los ejercicios. Eran como las nueve da la mañana, algo más temprano de lo normal, pero el viaje para Madrid esta tarde no me permite irme aquí más tarde. Tengo las canciones más que listas para grabar, estoy lleno de energía y también con mucha presión y tenía de desconectarme de todo.
Llegando al balneario, me cruzo con Carlota. Bajó la cabeza para no mirarme, pero luego se paró y me mira:
- Pablo, lo siento lo que ha pasado anoche…
- No eres tú quién tiene que disculparse pero sí Marta… no estábamos haciendo nada que no fuera normal, ella se ha hecho un escándalo sin motivo ninguno…
- Ella tuve el motivo… a ninguna chica le gustaría ver a su novio agarrando a otra chica junto al baño…
- No te sientas culpada, ¿vale? ¿Te has recuperado de la resaca?
- Más o menos… me duele todo… yo no debería meterme con bebidas que nunca había experimentado…
- ¿Problemas?
- Sí… - baja la cabeza en una señal de lamento - …demasiadas cuestiones en la cabeza que tuve que desahógalas en algo… y opté por la peor forma de hacerlo…
- Todo el mundo se cae al menos una vez en la vida…
- ¡Pero yo sé perfectamente cuáles son las mejores maneras de hacerlo! Para eso estoy cursando en psicología…
- Tranquila… ¿no ves a David? Está en el mismo curso que tú y ya se ha hecho eso inmensas veces, más de las que estás pensando…
- … ese tío sabe lo que hace, es muy buena gente…
- ¡Carlota! – se escucha una voz llamando por ella.
- Pues, me tengo que ir…
- No te sientas culpada, en serio…
- Ya… adiós, Pablo…
- Adiós…
Saliendo a la calle soy interrumpido por la misma chica que pasó por mí en el bar anoche y que todavía sigo sin recordarme dónde la he visto.
- ¡Hola!
- Hola… tu cara me suena… - le digo.
- Soy amiga de Carlota…
- Pues eso… no me estaba recordando dónde te había visto…
- Perdóname por interrumpirte, pero es que soy muy curiosa… ¿tu cantas?
- Sí… ¿pero cómo lo sabes?
- Te he visto el otro día con una maleta de guitarra… entonces estudias y cantas…
- Yo dejé mi curso hace algún tiempo, me estoy dedicando totalmente a la música…
- Qué guay… me encantaría escucharte...
- Pues un día de estos yo te enseño algunas de mis canciones…
- Joder, no me he presentado…
- Isabel, te llamas Isabel… - le interrumpo.
- Puf, así me quedo más tranquila… será un gusto escucharlas. ¡David ya me ha dicho que tocas de maravilla!
- Él exagera un poco…
- Si lo dice es porque es la verdad… otra cosita, Pablo…
- Dime…
- Bueno, mejor que no te lo diga… olvídalo…
- Pues ahora tendrás que decírmelo, me quedé curioso…
- Nada, Pablo… no es nada…
- Di algo… lo veo que es algo importante…
- No lo es, en serio… son cosas tontas… pero ten cuidado con tu chica, te lo aviso…
- ¿Porqué?
- Ten cuidado… adiós Pablo…
Se giró y siguió con su vida, dejándome allí muriéndome de curiosidad por lo que tenía que decirme. Podía ver en su cara de que se trataba de algo muy serio y me puso pensando en sus últimas palabras “Ten cuidado con tu chica”. Es algo relacionado con Marta y ahora sigo aquí en un grande dilema.

jueves, 16 de julio de 2015

4. Escándalo

Pablo

- Pablo, ven, por favor… - me suplica Marta con todas las armas que tiene.
- Venga, me voy… pero venimos temprano, que estoy un poco cansado…
- Claro, mi amor…
Llegados al bar, la música era estupenda la que estaba sonando por allí. Un bar con todo este ambientazo en una noche de lunes no se sucede muchas veces en Málaga y lo mejor que podía hacer era el de disfrutar, aunque mi mente me pidiese con mil gritos que debería irme a dormir. El día fue muy intenso estando tantas horas arreglando las últimas canciones para llevármelas a Madrid para mi disco.
Nos encontramos con algunos amigos y allí estuvimos charlando sobre inmensas cosas. Todos están muy curiosos por ver lo que tengo hecho, pero los videos en YouTube no fueron suficientes para quitar toda esa curiosidad que tienen.
En mi frente pasa una chica que tenía una cara muy familiar. Lo sé que la he visto en algún lugar hace poco tiempo, pero no me recuerdo dónde. Navego en mi memoria para intentar saber, pero no encuentro ningún recuerdo que me dé la respuesta.
Cuando me voy hacía el baño, encuentro a Carlota, la chica que me ha dado la última clase de piscina que tuve en la semana pasada. Estaba con muy mala cara y casi podía decirlo de que estaría ya sobre el efecto del alcohol.
- Carlota… ¿estás bien?
- ¿Pablo? Estoy bien, gracias… me tengo que ir…
Sin darme un segundo para contestar, corre para dentro del baño de las señoras. Seguro que corrió para vomitar. Alcohol, ella se estuve metiendo en el alcohol, no veo otra explicación. Sigo con mi vida, pero en la salida me encuentro con ella. Estaba con unos ojos casi muertos, una cara muy rara.
- Carlota, tú no estás bien… ¿estuviste bebiendo?
- Todo el mundo me ha dicho para aprovechar la vida… entonces yo lo hizo…
- ¿Tienes a alguna amiga que te pueda llevar a casa?
- Sí, tengo... pero seguro que ella ya debe estar caída en el suelo… ella no aguanta los Martini Mojito…
Sin embargo, Carlota pierde el equilibro y por suerte yo tuve tiempo para soportar su cuerpo en mis brazos, evitando que se cayera en el suelo.  Justo en ese momento llega Marta y un escándalo surge:
- ¡Pablo! – grita ella - ¿Qué estás haciendo?
- Tranquila, tía… - responde Carlota - …yo quiso testar la calidad del suelo pero él no me ha dejado… - venga, esta chica tiene un humor estupendo en estas malas situaciones.
- ¡Que te calles ya, tú! – gritó – Pablo, ¡déjala ya!
- Anda, Pablo… lárgame que yo me soporto sola… - la largo y Carlota mira a Marta con una cara muy seria – No seas tan seria, aprovecha la vida, amiga…
Si pudiera, Marta montaría ya un combate con ella, pero se ha dado cuenta de que Carlota no estaba muy normal. Aprieto los labios para no caer en risa con la frase de la chica y miro a Marta.
- Eres tan ingenuo, Pablo… - me dice.
- ¿Porqué? ¿Querías que ella se cayese en el suelo?
- Pues que cayese, se lo merece… ¿la conoces?
- Sí, trabaja en la piscina…
- En la piscina… pues ojalá que se caya para el agua y se ahogue… ¡qué cabrona! Pero bueno, no nos vamos a discutir por una chica que no tiene importancia ninguna, ¿verdad?
- Eso espero...
Llegado a la mesa, David me hace la pregunta más obvia:
- ¿Qué ha pasado en el baño? Escuché a Marta gritando…
- Yo evité que una chica que está un poco borracha se cayese y Marta hizo un escándalo…
- Seguro que estás hablando de Carlota…
- Sí… ¿la conoces?
- ¿Cómo no? Es de mi clase… a mí me lo parece que su amiga Isabel también está como ella o tal vez peor… mejor que vaya echar un vistazo a ver si necesitan de algo…
- Es lo mejor que puedes hacer… no me atrevo a irme para no continuar el escándalo…
- Claro… quédate aquí que ya ha pasado lo suficiente contigo…
David se levanta y se dirige a la mesa dónde Carlota se encontraba. Estuvieron unos minutos hablando y luego él me da una señal de que se va. Es cierto que la llevará a casa y luego Marta llega hacía mí.
- Perdóname por lo que he hecho…
- Ya… lo sabes que no tienes motivos para…
- Yo lo sé, amor… - me interrumpe.

martes, 14 de julio de 2015

3. ¡Puto domingo!

Carlota

¡Puto domingo! Hay días en que todo de malo pasa y este ha sido uno de ellos. Yo pensaba que lo iba a llevarlo genial teniendo a mis padres, pero la ironía del destino me hizo que fuera a buscar Isabel en la estación de autobuses, que ella llegó más temprano. Nos fuimos los cuatro a almorzar justo en el restaurante dónde se encontraba el chico de la piscina.
Tuve que llevar con el delirio de Isabel, que solo no se fue a hablar con él gracias a la chica que le estaba acompañando, la misma que estaba con él en la cena cuando nos fuimos con el grupo de los siete.
- Esa chica es tan asquerosa… mírala… - comenta Isabel.
- Isabel, ¡déjame! Dios mío, que encanto tienes por ese chico…
- Por supuesto que tengo… el pasado viernes lo vi con una guitarra mientras yo estaba entrando en el autobús. Seguro que canta, seguro... podías preguntarle…
- Yo no le preguntaré nada… además, yo no lo sé si volveré a verlo en la piscina…
- Ya… a mí lo que me parece es que estás sintiendo algo por él y te estás haciendo de fuerte y no lo demuestras…
- Deja de decir tonterías… te crees que todo el mundo es como tú, ¿que está desesperada para tener un chico?
- Todas están, pero tú eres la única que no estás… deberías estar disfrutando de esta vida, pero te cierras en las bibliotecas y en casa estudiando…
- Yo salgo también…
- Claro, solo sales cuando yo hago mucha presión… tía, ¡tenemos que aprovechar la vida!
- Yo la disfruto, si es eso que estás dudando…
- Se nota mucho. Estás tan seria, con un aire tan serio que casi me da cáncer en verlo… lo sé qué tienes objetivos muy claros para el futuro, pero también tienes que vivir aventuras…
- Sí, sí, Isabel… aventuras… aventuras…
- Hablando en aventuras, ¿mañana después de las clases salimos?
- Después de las clases me voy a la piscina…
- ¿Después de la piscina, entonces?
- Vale, nos vamos… pero no nos quedaremos hasta muy tarde.
- Sí…
Si todo ya estaba siendo malo, cuando mis padres estaban a punto de volver a Marbella, mi madre se sale con el “¿Cuándo tendrás un chico?” Nada podía ser peor. Todos están desesperados conmigo y yo sigo tranquilita con mi vida, con mis libros que me llevan hacía mundos maravillosos, el mundo de la mente humana que tanto contemplo.
- No lo sé mamá… - le respondí – Ahora estoy concentrada en mi curso…
- Claro… pero puedes hacer las dos cosas sin perjudicar nada. Te veo un poco alejada de todo, deberías salir más…
- Sí, mamá… salir más… y luego me vienes decir que me estoy cagando para la universidad…
- Puedes salir sin exagerar… pero si haces como Elena hizo, por supuesto que te diré lo mismo…
- Lo sabes perfectamente que jamás haré las cosas que Elena hizo…
- Lo sé qué tienes más cuidado, pero alguna vez puede pasar… todo se puede hacer, pero con control… a ver si te cuidas, DarlingBye bye

lunes, 13 de julio de 2015

2. ¿Dónde tengo mi cabeza?

Carlota

- Oh baby… yo te echo de menos, you know?
- Yo también… ¿cómo está Elena?
- Tu hermana está muy bien… le está encantando trabajar en el hospital… ¿y tú, cómo estás?
- Bien… lo estoy llevando genial en la universidad…
- So good… a ver si te cuidas, pequeñita… I love you
- I love you too
Nada es mejor que poder hablar con tu madre aunque con ella tengas que sufrir la mezcla del español a veces muy mal pronunciado, con el inglés que después de 26 años en España sigue saliendo demasiadas veces.
Echo de menos mi casita, mis cosas, la gente del bar, del hotel, de estar en la marina solo para ver la puesta del sol, de mis amigos y sobre todo, del aire de Marbella. Soy Marbellís de corazón y aunque no esté tan lejos de mi tierra, me voy pocas veces a visitarla.
El fin de semana vino con un regalo estupendo: mucho sol y mucho calor. Aprovecho el adelanto de estudio que hizo en la piscina para pasar todo el fin de semana en la playa. Nada me puede llenar más el alma que desconectarme de todo en el mar. Es mi terapia perfecta.
- ¡Carlota! – desde lejos me llamaba David, mi compañero de clase.
- ¿David?
- ¿Qué tal?
- Bien… ¿y tú?
- También… ¿qué haces aquí sola? ¿Dónde está Isabel?
- Yo he venido a relajarme un poquito… Isabel se fue a pasar el fin de semana en Almería, en la casa de unos tíos suyos…
- ¿Te molesta que te haga compañía? Yo estoy solo también…
- Hombre, por supuesto que no… ponte ahí la toalla…
- Cuéntame novedades Miss Charlotte
- ¡Deja de bromear con mi nombre, eh!
- Que va, tienes un nombre bonito, pero lo que no entiendo es que tú tengas un apellido inglés si eres española…
- Mi madre es inglesa y mi hermana por suerte no es inglesa también…
- ¿Tienes una hermana?
- Sí… se llama Elena…
- Te gusta tu familia, lo veo…
- Sí… somos muy unidos… separarme de ellos para irme a estudiar aquí no fue fácil… echo de menos mi Marbella bonita…
- ¿Marbella? Yo siempre pensé que venías de Sevilla…
- ¿En serio?
- Sí… y me lo creo que media clase piensa lo mismo porque te hemos visto bailando las sevillanas el año pasado… pero al final eres malagueña…
- Yo me aprendí las sevillanas en pequeñita… a mi madre siempre le hizo mucha ilusión, aunque yo en aquella época no lo quisiese… yo soy malagueña en la sangre y eso nadie me lo quita… eres un chalao’, David…
- ¿Soy el qué?
 - Chalao’… tonto…
- Venga, a mí ya me basta escuchar eses malaguismos raros en la calle… no me vengas tú, también…
- Vale, vale… ¿no te gusta?
- Tiene su gracia… así como las malagueñas también tienen su gracia…
- ¡Qué gracioso eres, David! – le digo de forma irónica.
- Estoy hablando en serio… me gustas mucho, ¿sabes?
- Ya… - el clima entre nosotros comienza a quedarse muy raro – Pues… a ver si tenemos buena temperatura en el agua… ¿te vienes?
- Sí… esperemos que no esté muy fría…
Nos levantamos y suelto un suspiro. Al menos tuve una buena manera de terminar con toda aquella conversación que estaba quedándose muy rara. ¿Qué está pasando con David? ¿Ahora todos los chicos que conozco se declaran indirectamente a mí? Primeramente fue Pedro, ahora es él, el mismo que hace pocas semanas me lo confesó que estaba enamorado por Isabel.
- Cariño, mañana nos vemos… espero que no tengas nada para hacer… - me dice mi padre por la noche en el teléfono.
- Tranquilo, no tendré nada para hacer… ¿Elena también viene?
- No, ella trabaja en los domingos, ¿recuerdas?
- Sí, sí… es que me estaba olvidando de eso…
¿Dónde tengo mi cabeza, por Dios? Yo sé perfectamente que mi hermana trabaja a los domingos y que sus días de descanso son los martes y los miércoles. Además, ya me olvidé por dos veces de las llaves del apartamento en mi coche. Esto se está quedando cada vez más raro y no sé qué me está pasando.

jueves, 9 de julio de 2015

1. ¿Quién es ese muchacho?

Carlota

- Hasta ahora hago ocho pistas completas… - comenta Pablo entrando en la piscina.
- Pues haz las ocho pistas y luego veremos lo que podrás hacer…
- ¿Estás aquí hace poco tiempo?
- No… hace casi un año que sigo aquí, pero solo en mis tiempos libres…
- Ya… es que nunca te he visto por aquí… voy a empezar, ¿vale?
- Vale…
Para decir la verdad, este tío tiene muy buena cara. Me parece ser muy majo, pero de eso no puedo fiarme mucho que a veces las apariencias nos equivocan. Me siento en la silla frente a la piscina y lo veo nadando como un pez.
El día sigue aburrido. Pasé todo el día haciendo lo mismo: sentada en la silla, mirando a la poca gente que estuve aquí en la piscina. Al menos podría existir algún alma que ahogase en la piscina o que hiciese una herida pequeña para quebrar esta puta rutina. ¡Qué tedio!
Del silencio surge Pedro, el mismo que salió por la mañana sin nada decir a nadie. Estaba cabizbajo, se sentó a mi lado y se puso haciendo lo mismo que yo, pero sin una sola palabra soltar, ni tan solo un saludo.
- En la piscina está Pablo… - suelto yo la frase con la esperanza de que saliese algo de su boca.
Seguíamos hechas dos estatuas, sin hablar, sin mover, solo mirando a ese chico que seguía nadando en la piscina. El ambiente está muy raro entre nosotros hace algún tiempo, pero desde aquella noche en la que salimos con mi clase y con la suya, de medicina, que nada sigue igual. Algo ha pasado y yo sigo sin saber lo que es.
- Pedro, estás muy raro…
- ¿Pablo está haciendo las ocho pistas?
- No cambies el tema, ¿qué te pasa?
- No me pasa nada… a ti sí que te pasa algo…
- ¿Por qué?
- No te hagas de tonta, Carlota… tú y aquel tío bailando en la pista cuando…
- ¿Algo malo en hacerlo? – le interrumpo.
- No me ha gustado…
- ¿Pero tú eres mi novio para decir eso? Yo bailo con quien quiero y ya está… no tengo que justificarme para nadie…
- Pensé que teníamos algo…
- Eso podía sucederse si no tuvieses constantemente haciendo esas cosas… que no me gusta esto, que no debes irte, que no debes comer… ¡joder, qué pesado eres!
- Solo te digo eso para…
- … lo dices para nada. – interrumpo de nuevo - Solo haces con que me enfade y me aleje de ti… me voy, que tengo mucho que hacer…
Me levanto de la silla, miro el reloj y el milagro de las siete de la tarde se sucede. Es hora de salir aquí y no podía sucederse en mejor momento.  Recojo mi bolso y a pasos bien rápidos subo las escaleras hacía la recepción, dónde el silencio permanece y Concepción sigue distraída con sus inmensas revistas.
- Hasta mañana, Concepción… - le digo.
- Oye, que no te estaba escuchando… ¡hasta mañana, guapa!
- Bueno, al menos llegué en el momento cierto… - saliendo del edificio veo a Isabel, mi mejor amiga, con quién comparto el piso – Manu me ha llamado a ver si hoy podríamos cenar todos juntos… ¿qué te parece?
- Hoy no es un buen día…
- ¿Ha pasado algo?
- Es Pedro… cada vez es más pesado conmigo, el tío no me deja…
- No te enfades con gilipollas como él… lo mejor sería salir de aquí… así dejarías de verlo…
- Me encantaría, pero sin este trabajo se queda muy complicado mantenerme en la universidad… hay que aguantar un poco más…
- Es un problema… venga, nena, ven conmigo a cenar, por favor…
- Hoy es jueves, Isabel… si fuera mañana sería mucho mejor, lo sabes…
- Para mañana ya tenemos algo también…
- Hasta mañana, Carlota… - pasa Pablo con una sonrisa.
- Hasta mañana… - le respondo.
- ¿Quién es ese muchacho? – me susurra Isabel.
- Es un chico que frecuenta la piscina…
- Qué guapo es… lo veo que aquí yo tenía mucha cosa buena para contemplar…
- No te iludes, niña… la piscina está muchas veces vacía…
- Qué pena… y qué pena es que tú no sepas nada de él…
- ¿De quién?
- ¿Eres tonta o qué? Del tío que ha pasado ahora mismo…
- ¿Para qué debería saber algo de él?
- … porque estás sola, necesitas de un chico para animarte... y yo también necesito conocer nueva gente…
- Ya…
- A ver si en la próxima vez que él esté por aquí tú le saques algunas informaciones…
- Vale, vale... ¿ahora podemos irnos?
- Sí, podemos… ¿ni el nombre sabes?
- Qué pesada eres, Isabel… se llama Pablo…
- Muy interesante… nos vamos a cenar y no me importa si dices que no... te voy a ayudar a buscar un chico para ti…
- Si hablas otra vez de esto, yo te pongo a dormir en la calle, ¿eh?
- Eres mala, ¿eh?… ¿cómo van las cosas en la universidad?
- Muy buenas…
- ¿Muy buenas? Estás tan rara, tía…
- ¿Qué quieres que te diga?
- Nada… no me digas nada…
Pronto estábamos en el restaurante junto a la playa dónde Manuel había dicho. Siempre nos encontramos por aquí para pasar noches muy agradables y por supuesto que el mismo grupo de los siete no podía faltar. Yo, Isabel, Manuel, Pepe, Quique, Carlos y Catalina. Somos una pequeña familia aquí en Málaga, dónde todos estamos lejos de nuestras casas, de nuestras familias y sabemos perfectamente lo que es vivir en un lugar dónde tienes que vivir por algún tiempo si quieres tener un futuro mejor.
- Lo sabéis que la paella es nuestra cena… - comenta Manuel.
- … ¿pero quieres mejor plato? – dice Carlos – Yo sin la paella no sería nadie…
Carlos y la paella son amigos inseparables. Si pudiera, la comía todos los días y seguro que no le molestaba tener que comer siempre la misma cosa. Es muy buen amigo, tiene un humor muy difícil de explicar. Siempre tiene chistes nuevos para contar y quizás sea por eso, con su tan grande y buena energía, que quiere ser profesor, especialmente en clases con niños pequeños.
Mientras disfrutábamos de la paella y de los chistes malísimos de Carlos, Isabel me toca en el brazo de forma muy discreta y susurra:
- Mira quién está en aquella mesita…
En la mesa que Isabel estaba mirando llegaba Pablo, el chico que tanto encantó a ella. Venía acompañado de una chica guapísima y me parecía ser su novia. Sin embargo, Pablo mira nuestra mesa y de forma poco discreta me da un “adiós”. En ese mismo momento no sé qué ha pasado, pero giro mi cara y no le contesté. Isabel me toca muy fuerte en el brazo, con una cara que me estaba preguntando de forma silenciosa “¿No le contestas?”

CONTINUA...

Introducción

~~~Octubre, 2009~~~

¡Pero qué día más tranquilo! Ya no es muy normal que por aquí en la piscina tenga tan poca gente. De hecho el tiempo ya no es el del típico verano, pero siempre surgían personas que venían aquí a nadar en la piscina interior.
Solo han venido las señoritas mayores que son casi vecinas de aquí, a hacer su hidroterapia con sus sonrisas que contagian a cualquiera. Son muy buena gente. Al menos tengo la suerte de tener que atender gente simpática.
Me llamo Carlota Sánchez McGwire y tengo 19 años, muy cercos de los 20. Nací en Marbella el 5 de diciembre de 1989, soy hija de padre español y de madre inglesa, dueños de un bar y de un hotel junto a una playa muy bonita de Marbella. Sigo en Málaga hace un año y medio, cuando ingresé en el curso de Psicología de la Universidad de Málaga. Para ayudar a pagar la universidad, trabajo en mis tiempos libres en la piscina cubierta de Arroyo de la Miel.
Estos ratos libres en la piscina me da tiempo suficiente para sacar un libro y estudiar un poco más. El silencio y el olor al agua de piscina son más que perfectos para entrar en ese mundo de la mente humana que tanto me encanta y tanto gusto me da en estudiarlo.
- ¡Carlota! – me grita Concepción, la recepcionista. Joder, una de las muchas veces en la que no llego a entrar en mi mundo con mi libro – ¿Te molesta estar un ratito en la recepción mientras yo me tomo la merienda?
- Por supuesto que no…
Dejo el maravilloso olor de la pisci y sigo para la silla de la recepción que comienza a quedarse muy vieja. La recepción es el lugar que más me enfada por la sencilla razón de que no existe nada que no sea carteles en las paredes anunciando las inmensas actividades que se hacen por aquí. Son la única cosa que da un poco de color a este espacio.
Abro el libro y me desconecto un rato más. Se está muy a gusto… la mente humana es algo impresionante.
- ¿Hola?
Quito los ojos del libro con aquella voz que seguramente me estaba llamando. Hacía mí tengo a un chico que tiene apariencia de tener la misma edad que yo. De bufanda azul y mochila negra en la mano, me mira, esperando que yo le diga algo.
- Perdona, estaba distraída… ¿te puedo ayudar?
- Sí… ¿me puedes decir si Pedro está dando clase?
- No, no está y no hay certeza de cuándo podrá volver… ¿es una clase de hidroterapia?
- No… es solamente nadar…
- Entonces yo puedo dártela… si quieres, por supuesto…
- Me suena bien…
- Pues venga, vete a poner el equipamiento, que yo te espero en la piscina, ¿vale?
- Vale… pues… me llamo Pablo…
- Carlota, encantada… - contesto. Mi cabeza se parece a un auténtico baile, se parece estar celebrando algo, pero no sé muy bien lo que es.

Continua...

miércoles, 8 de julio de 2015

Mañana... novela "Amor azul"!

Mañana empiezará la novela!! Pues aquí tienes un adelanto más detallado de lo que podrás encontrar en esta nueva historia:


No te olvides de seguirnos en la pagina Twitter: @novamorazul

martes, 7 de julio de 2015

El próximo jueves!!


El próximo jueves!! Mira lo que podrás encontrar en esta nueva novela:

No te olvides de seguir la página Twitter de la novela: @novamorazul

lunes, 6 de julio de 2015

Muy pronto!

La novela alboranista "Amor azul" empiezará muy pronto! No te la pierdas aquí en el blog y sigue todo en nuestra página Twitter: @novamorazul