Carlota
¡Puto domingo!
Hay días en que todo de malo pasa y este ha sido uno de ellos. Yo pensaba que
lo iba a llevarlo genial teniendo a mis padres, pero la ironía del destino me
hizo que fuera a buscar Isabel en la estación de autobuses, que ella llegó más
temprano. Nos fuimos los cuatro a almorzar justo en el restaurante dónde se
encontraba el chico de la piscina.
Tuve que llevar
con el delirio de Isabel, que solo no se fue a hablar con él gracias a la chica
que le estaba acompañando, la misma que estaba con él en la cena cuando nos
fuimos con el grupo de los siete.
- Esa chica es
tan asquerosa… mírala… - comenta Isabel.
- Isabel,
¡déjame! Dios mío, que encanto tienes por ese chico…
- Por supuesto
que tengo… el pasado viernes lo vi con una guitarra mientras yo estaba entrando
en el autobús. Seguro que canta, seguro... podías preguntarle…
- Yo no le
preguntaré nada… además, yo no lo sé si volveré a verlo en la piscina…
- Ya… a mí lo que
me parece es que estás sintiendo algo por él y te estás haciendo de fuerte y no
lo demuestras…
- Deja de decir
tonterías… te crees que todo el mundo es como tú, ¿que está desesperada para
tener un chico?
- Todas están,
pero tú eres la única que no estás… deberías estar disfrutando de esta vida,
pero te cierras en las bibliotecas y en casa estudiando…
- Yo salgo
también…
- Claro, solo
sales cuando yo hago mucha presión… tía, ¡tenemos que aprovechar la vida!
- Yo la disfruto,
si es eso que estás dudando…
- Se nota mucho.
Estás tan seria, con un aire tan serio que casi me da cáncer en verlo… lo sé
qué tienes objetivos muy claros para el futuro, pero también tienes que vivir
aventuras…
- Sí, sí, Isabel…
aventuras… aventuras…
- Hablando en
aventuras, ¿mañana después de las clases salimos?
- Después de las
clases me voy a la piscina…
- ¿Después de la
piscina, entonces?
- Vale, nos
vamos… pero no nos quedaremos hasta muy tarde.
- Sí…
Si todo ya estaba
siendo malo, cuando mis padres estaban a punto de volver a Marbella, mi madre
se sale con el “¿Cuándo tendrás un chico?” Nada podía ser peor. Todos están
desesperados conmigo y yo sigo tranquilita con mi vida, con mis libros que me
llevan hacía mundos maravillosos, el mundo de la mente humana que tanto
contemplo.
- No lo sé mamá…
- le respondí – Ahora estoy concentrada en mi curso…
- Claro… pero
puedes hacer las dos cosas sin perjudicar nada. Te veo un poco alejada de todo,
deberías salir más…
- Sí, mamá… salir
más… y luego me vienes decir que me estoy cagando para la universidad…
- Puedes salir
sin exagerar… pero si haces como Elena hizo, por supuesto que te diré lo mismo…
- Lo sabes
perfectamente que jamás haré las cosas que Elena hizo…
- Lo sé qué
tienes más cuidado, pero alguna vez puede pasar… todo se puede hacer, pero con
control… a ver si te cuidas, Darling…
Bye bye…
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