Pablo
- No me digas que
esta tía…
- Marta, no
comiences… - la interrumpo – Ella vino con su amiga, están curiosas para
escuchar mis canciones… y es mejor que no hagas otro escándalo…
- A ver vamos…
¿Todavía no te has dado cuenta de lo que ellas quieren?
Yo disfrazo y me
dirijo hacía el grupo que me estaba esperando. Todos estaban allí para escuchar
mis canciones y en eso yo tendría que concentrarme. Saco de mi guitarra y luego
les presento algunas de mis maquetas.
Sin embargo,
algunos se levantan y se ponen a bailar, incluso Carlota e Isabel y no podía
haber sucedido nada peor para Marta. No les quitaba la mirada ni por nada, pero
yo seguí tocando y cantando las canciones.
En poco tiempo se
había formado una auténtica fiesta en nuestro grupo. Yo cantaba y todos se
divertían con mis canciones. De hecho tuve un feedback muy positivo y la poca confianza que tenía fue aumentando.
- ¡Qué canciones
estupendas tienes! – comenta Isabel.
- Ahora ya
tenemos a quién llamar para hacer una fiesta… - dice David.
Batían palmas al
compás de las canciones y a poco y poco se fueron memorizando algunos versos de
algunas canciones. No podía desear mejor reacción, todos me apoyaban y me
sentía muy seguro.
Isabel fue de las
personas que más habló y demostró su opinión y en el lado opuesto fue Carlota
la que menos habló. No lo ha hecho muchas veces, pero fue de las que más bailó
y yo podía ver que le estaba gustando. Son dos chicas muy graciosas.
Marta no ha
soltado ni una sola palabra. Cuando la miraba, ella me sonreía. Estuve sentada
casi a mi lado, sin nunca quitar los ojos de los que estaban bailando,
especialmente de las dos chicas que más odia ahora mismo.
- No te quedes
enfadada, Marta… - le digo cuando ya estábamos indo a casa.
- Esas chicas…
dios mío, Isabel no te ha comido porque no ha podido…
- ¿Para qué
tienes tantos celos?
- ¿Yo? Yo solo he
comentado, ella se ha…
- Oye… - le
interrumpo - … ella y Carlota son dos chicas muy majas y lo saben perfectamente
que tengo novia, ¿vale?
- Ellas son
atrevidas, esa es la verdad…
- Venga… una
elogia mi trabajo, la otra no ha dicho casi nada y se puso bailando… ¿eso es
ser atrevidas?
- ¿Ahora las
defiendes? Pablo, en serio…
- No las estoy
defendiendo… te estás viendo cosas dónde ellas no existen…
- No, no… yo
estoy viendo lo que está pasando. Son cosas que tú todavía no te has dado
cuenta…
- Pues, que sea…
pero no es para que te quedes hecha una estatua totalmente aburrida en el medio
del grupo que estaba allí alegremente… al menos podías disfrazar…
- Tengo que dejar
muy claro que no me gusta… ellas tienen que darse cuenta de eso…
- En la próxima
vez no las invito… al menos me aseguro de que no te quedas enfadada…
- Es lo mejor que
podrás hacer, Pablo.
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