Pablo
Llego a la
recepción de la piscina y para mi sorpresa veo a Carlota caminando mientras
bailaba y cantaba bien bajito. Soy atendido por Concepción, pero antes ella comenta
a Carlota:
- Carlota, estás
tan alegre, niña…
- Eso es bueno,
¿verdad?
- Por supuesto
que es… además siendo tú, es muy bueno, estás siempre tan seria…
La señora me
atiende siempre de forma muy simpática, me entrega una pequeña hoja con la
cuenta de la piscina y yo me dirijo hacía los balnearios.
- Pablo, ¡espera!
– grita Carlota – Es que yo tengo que abrir la puerta, los balnearios están
cerrados…
- Vale…
Nos fuimos los
dos hacía a la puerta del balneario masculino y en el camino yo no pude dejar
de preguntar si le había gustado mis canciones:
- Me han
encantado, tienes una voz estupenda… - me responde - …eres todo un artista, me
he sorprendido de verdad…
- Qué bueno…
- La canción que estaba
cantando y bailando en la recepción era tuya… es una de las que me he
memorizado mejor…
- ¿En serio?
- Sí…
Ella comienza por
darse unos pasitos bailando y luego suelta su voz con algunos versos de Todo lo que quiero:
- C’est la nuit, tú por mi,
Todo lo que quiero, todo lo que yo deseo
Se cumpla junto a ti…
- Lo veo que te ha
gustado de verdad…
- ¿Cómo no?
Seguro que vas a tener mucho suceso…
- Yo no tengo
tanta certeza…
- Pero deberías
tenerla… yo he visto tus videos en YouTube… ya tienes inmensas visualizaciones…
Con la llave me
abre la puerta del balneario masculino y aquella nuestra conversación terminó
allí. En la piscina ya no me la encontré y en la recepción, cuando estaba ya
marchándome, Concepción me ha dicho que ella ya se había ido.
Nunca la había
visto así tan alegre desde que la conozco y me quedé con la impresión de que
ella lleva tan serio sus objetivos de vida que se olvida un poco de disfrutar
de la vida. Es algo raro de pensar en esto sabiendo que ella e Isabel son como
dos hermanas. Isabel es mucho más despreocupada, pero se nota que también tiene
los pies en la tierra.
El clima entre
Marta y yo sigue muy raro. Desde ese encuentro con los amigos, dónde estaban
Isabel y Carlota que ella está cada vez más fría. Yo también no me bajo mucho
hacía sus argumentos. Lo que ella argumenta no tiene sentido y lo sé que ella
sabe perfectamente que ellas no tienen intenciones ningunas conmigo.
Intenté arreglar
un poco las cosas antes de irme unas cuantas semanas para Madrid. La invité a
cenar en un restaurante muy agradable cerco de Torremolinos, pero eso no
resultó. Mientras estábamos cenando, no hemos dicho ni una sola palabra. En el
final, ella empieza a hablar y todo no acabó de la peor manera:
- Pablo, lo sabes
perfectamente que no me gusta esas chicas... pero tú insistes…
- No seas tonta,
Marta… ¿ahora no puedo tener amigos? Ya son pocas las veces que estoy junto a
ellos y ahora que tengo dos nuevas amigas, haces todo este escándalo…
- ¿Escándalo?
Pablo, ¡yo soy tu novia!
- Tener novia no
quiere decir que deje de tener amigas, Marta… ¿no te crees que estás demasiado
posesiva?
- Ya… ¿posesiva?
Yo creo que es mejor darnos un tiempo… hay que pensar…
- Yo también me
lo creo que sí… tienes que poner ahí en tu mente de que yo tengo amigos y que
no me los podrás quitar…
- Es eso… pues… a
ver si en ese tiempo no me das la razón…
- A ver vamos…
- Adiós, Pablo…
No hay comentarios:
Publicar un comentario