miércoles, 29 de julio de 2015

9. Adiós

Pablo

Llego a la recepción de la piscina y para mi sorpresa veo a Carlota caminando mientras bailaba y cantaba bien bajito. Soy atendido por Concepción, pero antes ella comenta a Carlota:
- Carlota, estás tan alegre, niña…
- Eso es bueno, ¿verdad?
- Por supuesto que es… además siendo tú, es muy bueno, estás siempre tan seria…
La señora me atiende siempre de forma muy simpática, me entrega una pequeña hoja con la cuenta de la piscina y yo me dirijo hacía los balnearios.
- Pablo, ¡espera! – grita Carlota – Es que yo tengo que abrir la puerta, los balnearios están cerrados…
- Vale…
Nos fuimos los dos hacía a la puerta del balneario masculino y en el camino yo no pude dejar de preguntar si le había gustado mis canciones:
- Me han encantado, tienes una voz estupenda… - me responde - …eres todo un artista, me he sorprendido de verdad…
- Qué bueno…
- La canción que estaba cantando y bailando en la recepción era tuya… es una de las que me he memorizado mejor…
- ¿En serio?
- Sí…
Ella comienza por darse unos pasitos bailando y luego suelta su voz con algunos versos de Todo lo que quiero:
- C’est la nuit, tú por mi,
Todo lo que quiero, todo lo que yo deseo
Se cumpla junto a ti…
- Lo veo que te ha gustado de verdad…
- ¿Cómo no? Seguro que vas a tener mucho suceso…
- Yo no tengo tanta certeza…
- Pero deberías tenerla… yo he visto tus videos en YouTube… ya tienes inmensas visualizaciones…
Con la llave me abre la puerta del balneario masculino y aquella nuestra conversación terminó allí. En la piscina ya no me la encontré y en la recepción, cuando estaba ya marchándome, Concepción me ha dicho que ella ya se había ido.
Nunca la había visto así tan alegre desde que la conozco y me quedé con la impresión de que ella lleva tan serio sus objetivos de vida que se olvida un poco de disfrutar de la vida. Es algo raro de pensar en esto sabiendo que ella e Isabel son como dos hermanas. Isabel es mucho más despreocupada, pero se nota que también tiene los pies en la tierra.
El clima entre Marta y yo sigue muy raro. Desde ese encuentro con los amigos, dónde estaban Isabel y Carlota que ella está cada vez más fría. Yo también no me bajo mucho hacía sus argumentos. Lo que ella argumenta no tiene sentido y lo sé que ella sabe perfectamente que ellas no tienen intenciones ningunas conmigo.
Intenté arreglar un poco las cosas antes de irme unas cuantas semanas para Madrid. La invité a cenar en un restaurante muy agradable cerco de Torremolinos, pero eso no resultó. Mientras estábamos cenando, no hemos dicho ni una sola palabra. En el final, ella empieza a hablar y todo no acabó de la peor manera:
- Pablo, lo sabes perfectamente que no me gusta esas chicas... pero tú insistes…
- No seas tonta, Marta… ¿ahora no puedo tener amigos? Ya son pocas las veces que estoy junto a ellos y ahora que tengo dos nuevas amigas, haces todo este escándalo…
- ¿Escándalo? Pablo, ¡yo soy tu novia!
- Tener novia no quiere decir que deje de tener amigas, Marta… ¿no te crees que estás demasiado posesiva?
- Ya… ¿posesiva? Yo creo que es mejor darnos un tiempo… hay que pensar…
- Yo también me lo creo que sí… tienes que poner ahí en tu mente de que yo tengo amigos y que no me los podrás quitar…
- Es eso… pues… a ver si en ese tiempo no me das la razón…
- A ver vamos…
- Adiós, Pablo…

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