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jueves, 30 de julio de 2015
miércoles, 29 de julio de 2015
9. Adiós
Pablo
Llego a la
recepción de la piscina y para mi sorpresa veo a Carlota caminando mientras
bailaba y cantaba bien bajito. Soy atendido por Concepción, pero antes ella comenta
a Carlota:
- Carlota, estás
tan alegre, niña…
- Eso es bueno,
¿verdad?
- Por supuesto
que es… además siendo tú, es muy bueno, estás siempre tan seria…
La señora me
atiende siempre de forma muy simpática, me entrega una pequeña hoja con la
cuenta de la piscina y yo me dirijo hacía los balnearios.
- Pablo, ¡espera!
– grita Carlota – Es que yo tengo que abrir la puerta, los balnearios están
cerrados…
- Vale…
Nos fuimos los
dos hacía a la puerta del balneario masculino y en el camino yo no pude dejar
de preguntar si le había gustado mis canciones:
- Me han
encantado, tienes una voz estupenda… - me responde - …eres todo un artista, me
he sorprendido de verdad…
- Qué bueno…
- La canción que estaba
cantando y bailando en la recepción era tuya… es una de las que me he
memorizado mejor…
- ¿En serio?
- Sí…
Ella comienza por
darse unos pasitos bailando y luego suelta su voz con algunos versos de Todo lo que quiero:
- C’est la nuit, tú por mi,
Todo lo que quiero, todo lo que yo deseo
Se cumpla junto a ti…
- Lo veo que te ha
gustado de verdad…
- ¿Cómo no?
Seguro que vas a tener mucho suceso…
- Yo no tengo
tanta certeza…
- Pero deberías
tenerla… yo he visto tus videos en YouTube… ya tienes inmensas visualizaciones…
Con la llave me
abre la puerta del balneario masculino y aquella nuestra conversación terminó
allí. En la piscina ya no me la encontré y en la recepción, cuando estaba ya
marchándome, Concepción me ha dicho que ella ya se había ido.
Nunca la había
visto así tan alegre desde que la conozco y me quedé con la impresión de que
ella lleva tan serio sus objetivos de vida que se olvida un poco de disfrutar
de la vida. Es algo raro de pensar en esto sabiendo que ella e Isabel son como
dos hermanas. Isabel es mucho más despreocupada, pero se nota que también tiene
los pies en la tierra.
El clima entre
Marta y yo sigue muy raro. Desde ese encuentro con los amigos, dónde estaban
Isabel y Carlota que ella está cada vez más fría. Yo también no me bajo mucho
hacía sus argumentos. Lo que ella argumenta no tiene sentido y lo sé que ella
sabe perfectamente que ellas no tienen intenciones ningunas conmigo.
Intenté arreglar
un poco las cosas antes de irme unas cuantas semanas para Madrid. La invité a
cenar en un restaurante muy agradable cerco de Torremolinos, pero eso no
resultó. Mientras estábamos cenando, no hemos dicho ni una sola palabra. En el
final, ella empieza a hablar y todo no acabó de la peor manera:
- Pablo, lo sabes
perfectamente que no me gusta esas chicas... pero tú insistes…
- No seas tonta,
Marta… ¿ahora no puedo tener amigos? Ya son pocas las veces que estoy junto a
ellos y ahora que tengo dos nuevas amigas, haces todo este escándalo…
- ¿Escándalo?
Pablo, ¡yo soy tu novia!
- Tener novia no
quiere decir que deje de tener amigas, Marta… ¿no te crees que estás demasiado
posesiva?
- Ya… ¿posesiva?
Yo creo que es mejor darnos un tiempo… hay que pensar…
- Yo también me
lo creo que sí… tienes que poner ahí en tu mente de que yo tengo amigos y que
no me los podrás quitar…
- Es eso… pues… a
ver si en ese tiempo no me das la razón…
- A ver vamos…
- Adiós, Pablo…
8. Celos
Pablo
- No me digas que
esta tía…
- Marta, no
comiences… - la interrumpo – Ella vino con su amiga, están curiosas para
escuchar mis canciones… y es mejor que no hagas otro escándalo…
- A ver vamos…
¿Todavía no te has dado cuenta de lo que ellas quieren?
Yo disfrazo y me
dirijo hacía el grupo que me estaba esperando. Todos estaban allí para escuchar
mis canciones y en eso yo tendría que concentrarme. Saco de mi guitarra y luego
les presento algunas de mis maquetas.
Sin embargo,
algunos se levantan y se ponen a bailar, incluso Carlota e Isabel y no podía
haber sucedido nada peor para Marta. No les quitaba la mirada ni por nada, pero
yo seguí tocando y cantando las canciones.
En poco tiempo se
había formado una auténtica fiesta en nuestro grupo. Yo cantaba y todos se
divertían con mis canciones. De hecho tuve un feedback muy positivo y la poca confianza que tenía fue aumentando.
- ¡Qué canciones
estupendas tienes! – comenta Isabel.
- Ahora ya
tenemos a quién llamar para hacer una fiesta… - dice David.
Batían palmas al
compás de las canciones y a poco y poco se fueron memorizando algunos versos de
algunas canciones. No podía desear mejor reacción, todos me apoyaban y me
sentía muy seguro.
Isabel fue de las
personas que más habló y demostró su opinión y en el lado opuesto fue Carlota
la que menos habló. No lo ha hecho muchas veces, pero fue de las que más bailó
y yo podía ver que le estaba gustando. Son dos chicas muy graciosas.
Marta no ha
soltado ni una sola palabra. Cuando la miraba, ella me sonreía. Estuve sentada
casi a mi lado, sin nunca quitar los ojos de los que estaban bailando,
especialmente de las dos chicas que más odia ahora mismo.
- No te quedes
enfadada, Marta… - le digo cuando ya estábamos indo a casa.
- Esas chicas…
dios mío, Isabel no te ha comido porque no ha podido…
- ¿Para qué
tienes tantos celos?
- ¿Yo? Yo solo he
comentado, ella se ha…
- Oye… - le
interrumpo - … ella y Carlota son dos chicas muy majas y lo saben perfectamente
que tengo novia, ¿vale?
- Ellas son
atrevidas, esa es la verdad…
- Venga… una
elogia mi trabajo, la otra no ha dicho casi nada y se puso bailando… ¿eso es
ser atrevidas?
- ¿Ahora las
defiendes? Pablo, en serio…
- No las estoy
defendiendo… te estás viendo cosas dónde ellas no existen…
- No, no… yo
estoy viendo lo que está pasando. Son cosas que tú todavía no te has dado
cuenta…
- Pues, que sea…
pero no es para que te quedes hecha una estatua totalmente aburrida en el medio
del grupo que estaba allí alegremente… al menos podías disfrazar…
- Tengo que dejar
muy claro que no me gusta… ellas tienen que darse cuenta de eso…
- En la próxima
vez no las invito… al menos me aseguro de que no te quedas enfadada…
- Es lo mejor que
podrás hacer, Pablo.
martes, 28 de julio de 2015
7. Bajo la lluvia
Enero, 2010
Carlota
Ya no me
recordaba de la sensación de sentirme helada con el frío de invierno. La última
vez que lo sentí de verdad fue hace tres años, cuando pasé la Navidad en la
casa de mis abuelos maternos, en el sur de Londres. En tierras inglesas el frío
se hace sentir de una forma muy cruel, pero aquí en este paraíso que es el sur
de España, más precisamente en Marbella y en Málaga, eso no se sucede.
Este año empezó con
una ola de frío a la que los del sur no están acostumbrados. La lluvia intensa
también no ayuda, además hoy que tengo que irme a pie para la facultad. Mi
coche está en la oficina e Isabel tuve que salirse más temprano.
Recojo mi paraguas,
pongo mis botas negras, chaquetón, el bolso que parece que se lleva piedras en
el interior y sigo yo en esta aventura de caminar en día de lluvia intensa.
Estos días son tan tristes, son demasiado nostálgicos y me hicieron llegar a la
clase con los pantalones casi todos mojados. Solo espero no quedarme constipada
después de todo esto.
- ¡Qué pantalones
secos tienes! – me dice David muy irónicamente.
- Justo hoy tuve
que irme a pie, que tengo el coche en la oficina…
- ¿Por qué no me
has dicho? Yo podía llevarte…
- Mi casa no es
lejos de aquí…
- Sí, pero con
esta lluvia te quedas mojada muy rápido… eres una tonta, ahora tienes los
pantalones mojados…
- Los voy a secar
en el baño…
- Es mejor que te
adelantes, que la clase empezará en menos de diez minutos…
- Ya… ¿puedes
quedarte con mis cosas un ratito?
- Sí, claro…
Sigo para el
baño, dónde el secador de manos hizo en pequeño milagro y me secó un poco los
pantalones, así como mi pelo, que tenía las puntas también mojadas. Por muy
poco no me bañado totalmente en la lluvia.
- ¿Qué te ha
pasado, nena? Estás tan mojada… - comenta María, mi compañera de clase.
- Yo vino a pie y
la lluvia hizo de las suyas…
- Yo también me
he mojado un poquito… venir en autobús también tiene su cosa…
Allí estuvimos
las dos, charlando un poquito mientras los secadores de manos secaban nuestros
pantalones. La verdad es que no tengo mucha conexión con María. No es de las
personas con quién estoy más veces y tampoco nos hemos encontrado en algún
ambiente diferente de lo de la universidad. No me parece ser una mala persona.
- Pues nos vamos…
que la clase empezará ahora… - digo.
- Claro… un
retraso no es nada agradable…
Por la primera
vez me quedé junto a ella en la clase. Estaba yo, ella, David y María. Lo
normal es estar solo yo y David, de quién yo tengo la mejor amistad en la
clase. Nos llevamos muy bien, él es un tío estupendo, muy gracioso y siempre
dispuesto a ayudar a los demás.
- Anda, yo te
llevo a casa sino te quedarás aún más mojada… - me dice él al salir de la
última clase del día.
- Ahora no llueve
con la misma intensidad...
- No importa…
ven, a mí no me molesta nada…
- Vale… gracias,
¡eh!
En menos de diez
minutos ya estaba parando el coche justo en la frente de mi apartamento.
Estuvimos todo el camino hablando, él siempre tiene algo para hablar, ni que
sea de algo sin sentido ninguno.
- Muchas gracias,
David…
- ¿Mañana ya
tendrás tu coche? Sino yo paso por aquí y te llevo…
- No lo sé…
- Cuando sepas
dime algo… no necesitas de cansarte, es todo un gusto tener tu compañía…
- Gracias por tu
elogio… siempre tan caballero, ¿eh?
- Solo para quién
lo merece, te lo digo…
Estaba lista para
abrir la puerta y despedirme de él, pero David me interrumpe:
- Espera… tengo
que decirte una cosa: eres muy especial para mí… - se acercó a mí y en un gesto
fugaz sus labios estaban a punto de juntarse a los míos. Mi primera reacción
fue la de alejarme, aumentado la distancia entre nuestras caras. El tío ama a
Isabel, no a mí y eso lo sé perfectamente.
- Hasta mañana,
David… gracias, una vez más… - le digo.
- Hasta mañana,
Carlota… no olvides de avisarme…
- Yo lo haré, no
preocupes… - le respondo con una sonrisa.
Salgo del coche y
cierro la puerta casi sin mirar a David. El clima entre nosotros ya era un poco
cerco, pero ahora me lo creo que es demasiado. Él me sonreí, me da un adiós con
la mano y pone marcha al coche.
viernes, 24 de julio de 2015
6. ¡Feliz cumpleaños!
Diciembre, 2009
Carlota
- Good morning, Darling… ¡feliz
cumpleaños!
- Buenos días,
mamá…
Hombre, ya tengo
veinte años. Esto es un poco asustador, pero al mismo tiempo es agradable de
pensar en ello. Me despierto con la claridad que empezaba a entrar por la
ventana. Mi madre se abre las cortinas para despertarme y me da un grande
abrazo. ¡Sus abrazos son los mejores del mundo!
Tuve derecho a un
desayuno muy especial, en mi camita, disfrutando de una buena taza de leche con
colacao y un pan tostado con mantequilla que calienta el alma en este día con
el cielo gris, dónde la lluvia tarde o temprano se caerá.
- ¡Carlota,
Carlota! – para mi total sorpresa, Elena entra en mi habitación corriendo y
salta para mi cama - ¡Felicidades! ¡Estás viejita! – me abraza como solo ella
lo hace y me llena mis mejillas con un puñado de besos – Te quiero una pechá’,
hermanita…
- … y yo a ti…
- Tienes que
salir ya de la cama, que hoy tenemos mucho que hacer…
- ¿En serio?
- No, estoy
bromeando contigo… pues hoy relájate lo más que puedas… además es sábado, todo
es muy tranquilo…
- Elena… yo tengo
que contarte un par de cosas, no salgas ya…
- Pues… soy toda
oídos…
- Hace algunas semanas,
es decir, más de un mes… ha pasado algo en un bar en Málaga…
- Ya… no me lo
digas que estuviste bebiendo…
- Pues eso…
- ¿En serio? – ella
se abre los ojos de par en par y se queda como quién estaba escuchando la más
grande novedad del momento.
- Sí… bueno, no
he bebido mucho, pero como no estoy acostumbrada a hacerlo, se hizo sentir, lo
sabes cómo funciona…
- Lo sé muy bien…
¿solo eso?
- No… pasó algo
más…
- Cuéntamelo…
- A la entrada
del baño me encontré un chico que había conocido muy recientemente y cuando
salí después de haber vomitado, me sentí un poco mal y él evitó que me cayese…
en ese momento llegó su novia y ella hizo un escándalo total…
- Bueno, ¿qué
quieres que te diga?
- Dime se hizo
bien en contestarle con bromas cuando en ella todo apuntaba para un combate… yo
le respondí muy tranquilita, sonriendo y ella se cabreó más que nunca…
- ¿El chico no ha
hecho nada?
- Pues, no ha
dicho nada, me largó y cuando yo respondí a su chica, he dado cuenta de que él
quería reírse… pero no lo hizo…
- Por un lado es
bueno… al menos hiciste con que él se quedase con una buena impresión de ti…
- Yo intenté
disculparle a continuación, pero me ha dicho que no tuve culpa de nada…
- … y no tuviste…
- me interrumpe - … la tía esa del escándalo es que es cabrona hasta las
trancas, lo veo…
- No digas esas
cosas, Elena…
- No vengas ya
con tus cositas… pero olvida eso y sigue adelante… ¡hoy es tu cumpleaños y
deberías estar allí saltando de alegría!
- Si me dices que
mi pastel es de chocolate, yo lo haré…
- No tenemos otra
opción… lo sabes que siempre es de chocolate…
Mi fiesta de 20
años fue súper especial. La he celebrado en el bar de mis padres, dónde todos a
los quiero estuvieron allí, compartiendo mi felicidad. Mi tío Sam se vino de
Londres y para mí fue el mejor regalo de todos. Él es muy especial para mí
porque fue él que me hizo empezar a tener el gusto por la lectura. Fue con él que
tuve la mayor ayuda en elegir mi curso. Aunque esté lejos, me llama inmensas
veces, es como mí fuera mi segundo padre.
Lo peor fue en el
día siguiente, que tanto deseaba dormir un poco más, pero un examen me estaba
esperando en la universidad. Podía haber nacido en una fecha más agradable,
esta la que tengo siempre es en la época en la que te comes libros, en las que
pasas noches sin poder dormir, dónde estudiar es la única cosa que haces.
Que vengan las
Navidades… necesito vacaciones y las necesito ya. Estoy demasiado cansada,
necesito relajarme un poquito.
lunes, 20 de julio de 2015
5. Cuidado
Pablo
Me visto el
equipamiento y me dirijo hacía la piscina dónde se encontraban Pedro y Carlota.
Ella luego trató de escaparse, quizás por la vergüenza de lo que ha pasado
anoche. No fue nada de grave, pero seguro que se siente culpada por haber sido
ella el motivo del escándalo que hizo Marta.
Entro en el agua
y comienzo los ejercicios. Eran como las nueve da la mañana, algo más temprano
de lo normal, pero el viaje para Madrid esta tarde no me permite irme aquí más
tarde. Tengo las canciones más que listas para grabar, estoy lleno de energía y
también con mucha presión y tenía de desconectarme de todo.
Llegando al
balneario, me cruzo con Carlota. Bajó la cabeza para no mirarme, pero luego se
paró y me mira:
- Pablo, lo
siento lo que ha pasado anoche…
- No eres tú
quién tiene que disculparse pero sí Marta… no estábamos haciendo nada que no
fuera normal, ella se ha hecho un escándalo sin motivo ninguno…
- Ella tuve el
motivo… a ninguna chica le gustaría ver a su novio agarrando a otra chica junto
al baño…
- No te sientas
culpada, ¿vale? ¿Te has recuperado de la resaca?
- Más o menos… me
duele todo… yo no debería meterme con bebidas que nunca había experimentado…
- ¿Problemas?
- Sí… - baja la
cabeza en una señal de lamento - …demasiadas cuestiones en la cabeza que tuve
que desahógalas en algo… y opté por la peor forma de hacerlo…
- Todo el mundo
se cae al menos una vez en la vida…
- ¡Pero yo sé
perfectamente cuáles son las mejores maneras de hacerlo! Para eso estoy
cursando en psicología…
- Tranquila… ¿no
ves a David? Está en el mismo curso que tú y ya se ha hecho eso inmensas veces,
más de las que estás pensando…
- … ese tío sabe
lo que hace, es muy buena gente…
- ¡Carlota! – se
escucha una voz llamando por ella.
- Pues, me tengo
que ir…
- No te sientas
culpada, en serio…
- Ya… adiós,
Pablo…
- Adiós…
Saliendo a la
calle soy interrumpido por la misma chica que pasó por mí en el bar anoche y
que todavía sigo sin recordarme dónde la he visto.
- ¡Hola!
- Hola… tu cara
me suena… - le digo.
- Soy amiga de
Carlota…
- Pues eso… no me
estaba recordando dónde te había visto…
- Perdóname por
interrumpirte, pero es que soy muy curiosa… ¿tu cantas?
- Sí… ¿pero cómo
lo sabes?
- Te he visto el
otro día con una maleta de guitarra… entonces estudias y cantas…
- Yo dejé mi
curso hace algún tiempo, me estoy dedicando totalmente a la música…
- Qué guay… me
encantaría escucharte...
- Pues un día de
estos yo te enseño algunas de mis canciones…
- Joder, no me he
presentado…
- Isabel, te
llamas Isabel… - le interrumpo.
- Puf, así me
quedo más tranquila… será un gusto escucharlas. ¡David ya me ha dicho que tocas
de maravilla!
- Él exagera un
poco…
- Si lo dice es
porque es la verdad… otra cosita, Pablo…
- Dime…
- Bueno, mejor
que no te lo diga… olvídalo…
- Pues ahora
tendrás que decírmelo, me quedé curioso…
- Nada, Pablo… no
es nada…
- Di algo… lo veo
que es algo importante…
- No lo es, en
serio… son cosas tontas… pero ten cuidado con tu chica, te lo aviso…
- ¿Porqué?
- Ten cuidado… adiós
Pablo…
Se giró y siguió
con su vida, dejándome allí muriéndome de curiosidad por lo que tenía que decirme.
Podía ver en su cara de que se trataba de algo muy serio y me puso pensando en
sus últimas palabras “Ten cuidado con tu chica”. Es algo relacionado con Marta
y ahora sigo aquí en un grande dilema.
jueves, 16 de julio de 2015
4. Escándalo
Pablo
- Pablo, ven, por
favor… - me suplica Marta con todas las armas que tiene.
- Venga, me voy…
pero venimos temprano, que estoy un poco cansado…
- Claro, mi amor…
Llegados al bar,
la música era estupenda la que estaba sonando por allí. Un bar con todo este
ambientazo en una noche de lunes no se sucede muchas veces en Málaga y lo mejor
que podía hacer era el de disfrutar, aunque mi mente me pidiese con mil gritos
que debería irme a dormir. El día fue muy intenso estando tantas horas
arreglando las últimas canciones para llevármelas a Madrid para mi disco.
Nos encontramos
con algunos amigos y allí estuvimos charlando sobre inmensas cosas. Todos están
muy curiosos por ver lo que tengo hecho, pero los videos en YouTube no fueron
suficientes para quitar toda esa curiosidad que tienen.
En mi frente pasa
una chica que tenía una cara muy familiar. Lo sé que la he visto en algún lugar
hace poco tiempo, pero no me recuerdo dónde. Navego en mi memoria para intentar
saber, pero no encuentro ningún recuerdo que me dé la respuesta.
Cuando me voy
hacía el baño, encuentro a Carlota, la chica que me ha dado la última clase de
piscina que tuve en la semana pasada. Estaba con muy mala cara y casi podía
decirlo de que estaría ya sobre el efecto del alcohol.
- Carlota… ¿estás
bien?
- ¿Pablo? Estoy
bien, gracias… me tengo que ir…
Sin darme un
segundo para contestar, corre para dentro del baño de las señoras. Seguro que
corrió para vomitar. Alcohol, ella se estuve metiendo en el alcohol, no veo
otra explicación. Sigo con mi vida, pero en la salida me encuentro con ella.
Estaba con unos ojos casi muertos, una cara muy rara.
- Carlota, tú no
estás bien… ¿estuviste bebiendo?
- Todo el mundo
me ha dicho para aprovechar la vida… entonces yo lo hizo…
- ¿Tienes a
alguna amiga que te pueda llevar a casa?
- Sí, tengo...
pero seguro que ella ya debe estar caída en el suelo… ella no aguanta los
Martini Mojito…
Sin embargo,
Carlota pierde el equilibro y por suerte yo tuve tiempo para soportar su cuerpo
en mis brazos, evitando que se cayera en el suelo. Justo en ese momento llega Marta y un
escándalo surge:
- ¡Pablo! – grita
ella - ¿Qué estás haciendo?
- Tranquila, tía…
- responde Carlota - …yo quiso testar la calidad del suelo pero él no me ha
dejado… - venga, esta chica tiene un humor estupendo en estas malas
situaciones.
- ¡Que te calles
ya, tú! – gritó – Pablo, ¡déjala ya!
- Anda, Pablo…
lárgame que yo me soporto sola… - la largo y Carlota mira a Marta con una cara
muy seria – No seas tan seria, aprovecha la vida, amiga…
Si pudiera, Marta
montaría ya un combate con ella, pero se ha dado cuenta de que Carlota no
estaba muy normal. Aprieto los labios para no caer en risa con la frase de la
chica y miro a Marta.
- Eres tan
ingenuo, Pablo… - me dice.
- ¿Porqué?
¿Querías que ella se cayese en el suelo?
- Pues que
cayese, se lo merece… ¿la conoces?
- Sí, trabaja en
la piscina…
- En la piscina…
pues ojalá que se caya para el agua y se ahogue… ¡qué cabrona! Pero bueno, no
nos vamos a discutir por una chica que no tiene importancia ninguna, ¿verdad?
- Eso espero...
Llegado a la
mesa, David me hace la pregunta más obvia:
- ¿Qué ha pasado
en el baño? Escuché a Marta gritando…
- Yo evité que
una chica que está un poco borracha se cayese y Marta hizo un escándalo…
- Seguro que
estás hablando de Carlota…
- Sí… ¿la
conoces?
- ¿Cómo no? Es de
mi clase… a mí me lo parece que su amiga Isabel también está como ella o tal
vez peor… mejor que vaya echar un vistazo a ver si necesitan de algo…
- Es lo mejor que
puedes hacer… no me atrevo a irme para no continuar el escándalo…
- Claro… quédate
aquí que ya ha pasado lo suficiente contigo…
David se levanta
y se dirige a la mesa dónde Carlota se encontraba. Estuvieron unos minutos
hablando y luego él me da una señal de que se va. Es cierto que la llevará a
casa y luego Marta llega hacía mí.
- Perdóname por
lo que he hecho…
- Ya… lo sabes
que no tienes motivos para…
- Yo lo sé, amor… - me interrumpe.
martes, 14 de julio de 2015
3. ¡Puto domingo!
Carlota
¡Puto domingo!
Hay días en que todo de malo pasa y este ha sido uno de ellos. Yo pensaba que
lo iba a llevarlo genial teniendo a mis padres, pero la ironía del destino me
hizo que fuera a buscar Isabel en la estación de autobuses, que ella llegó más
temprano. Nos fuimos los cuatro a almorzar justo en el restaurante dónde se
encontraba el chico de la piscina.
Tuve que llevar
con el delirio de Isabel, que solo no se fue a hablar con él gracias a la chica
que le estaba acompañando, la misma que estaba con él en la cena cuando nos
fuimos con el grupo de los siete.
- Esa chica es
tan asquerosa… mírala… - comenta Isabel.
- Isabel,
¡déjame! Dios mío, que encanto tienes por ese chico…
- Por supuesto
que tengo… el pasado viernes lo vi con una guitarra mientras yo estaba entrando
en el autobús. Seguro que canta, seguro... podías preguntarle…
- Yo no le
preguntaré nada… además, yo no lo sé si volveré a verlo en la piscina…
- Ya… a mí lo que
me parece es que estás sintiendo algo por él y te estás haciendo de fuerte y no
lo demuestras…
- Deja de decir
tonterías… te crees que todo el mundo es como tú, ¿que está desesperada para
tener un chico?
- Todas están,
pero tú eres la única que no estás… deberías estar disfrutando de esta vida,
pero te cierras en las bibliotecas y en casa estudiando…
- Yo salgo
también…
- Claro, solo
sales cuando yo hago mucha presión… tía, ¡tenemos que aprovechar la vida!
- Yo la disfruto,
si es eso que estás dudando…
- Se nota mucho.
Estás tan seria, con un aire tan serio que casi me da cáncer en verlo… lo sé
qué tienes objetivos muy claros para el futuro, pero también tienes que vivir
aventuras…
- Sí, sí, Isabel…
aventuras… aventuras…
- Hablando en
aventuras, ¿mañana después de las clases salimos?
- Después de las
clases me voy a la piscina…
- ¿Después de la
piscina, entonces?
- Vale, nos
vamos… pero no nos quedaremos hasta muy tarde.
- Sí…
Si todo ya estaba
siendo malo, cuando mis padres estaban a punto de volver a Marbella, mi madre
se sale con el “¿Cuándo tendrás un chico?” Nada podía ser peor. Todos están
desesperados conmigo y yo sigo tranquilita con mi vida, con mis libros que me
llevan hacía mundos maravillosos, el mundo de la mente humana que tanto
contemplo.
- No lo sé mamá…
- le respondí – Ahora estoy concentrada en mi curso…
- Claro… pero
puedes hacer las dos cosas sin perjudicar nada. Te veo un poco alejada de todo,
deberías salir más…
- Sí, mamá… salir
más… y luego me vienes decir que me estoy cagando para la universidad…
- Puedes salir
sin exagerar… pero si haces como Elena hizo, por supuesto que te diré lo mismo…
- Lo sabes
perfectamente que jamás haré las cosas que Elena hizo…
- Lo sé qué
tienes más cuidado, pero alguna vez puede pasar… todo se puede hacer, pero con
control… a ver si te cuidas, Darling…
Bye bye…
lunes, 13 de julio de 2015
2. ¿Dónde tengo mi cabeza?
Carlota
- Oh baby… yo te echo de menos, you know?
- Yo también…
¿cómo está Elena?
- Tu hermana está
muy bien… le está encantando trabajar en el hospital… ¿y tú, cómo estás?
- Bien… lo estoy
llevando genial en la universidad…
- So good… a ver si te cuidas, pequeñita… I love you…
- I love you too…
Nada es mejor que
poder hablar con tu madre aunque con ella tengas que sufrir la mezcla del español
a veces muy mal pronunciado, con el inglés que después de 26 años en España
sigue saliendo demasiadas veces.
Echo de menos mi
casita, mis cosas, la gente del bar, del hotel, de estar en la marina solo para
ver la puesta del sol, de mis amigos y sobre todo, del aire de Marbella. Soy Marbellís
de corazón y aunque no esté tan lejos de mi tierra, me voy pocas veces a
visitarla.
El fin de semana
vino con un regalo estupendo: mucho sol y mucho calor. Aprovecho el adelanto de
estudio que hizo en la piscina para pasar todo el fin de semana en la playa.
Nada me puede llenar más el alma que desconectarme de todo en el mar. Es mi
terapia perfecta.
- ¡Carlota! –
desde lejos me llamaba David, mi compañero de clase.
- ¿David?
- ¿Qué tal?
- Bien… ¿y tú?
- También… ¿qué
haces aquí sola? ¿Dónde está Isabel?
- Yo he venido a
relajarme un poquito… Isabel se fue a pasar el fin de semana en Almería, en la
casa de unos tíos suyos…
- ¿Te molesta que
te haga compañía? Yo estoy solo también…
- Hombre, por
supuesto que no… ponte ahí la toalla…
- Cuéntame
novedades Miss Charlotte…
- ¡Deja de
bromear con mi nombre, eh!
- Que va, tienes
un nombre bonito, pero lo que no entiendo es que tú tengas un apellido inglés
si eres española…
- Mi madre es
inglesa y mi hermana por suerte no es inglesa también…
- ¿Tienes una
hermana?
- Sí… se llama
Elena…
- Te gusta tu
familia, lo veo…
- Sí… somos muy
unidos… separarme de ellos para irme a estudiar aquí no fue fácil… echo de
menos mi Marbella bonita…
- ¿Marbella? Yo
siempre pensé que venías de Sevilla…
- ¿En serio?
- Sí… y me lo
creo que media clase piensa lo mismo porque te hemos visto bailando las
sevillanas el año pasado… pero al final eres malagueña…
- Yo me aprendí las
sevillanas en pequeñita… a mi madre siempre le hizo mucha ilusión, aunque yo en
aquella época no lo quisiese… yo soy malagueña en la sangre y eso nadie me lo
quita… eres un chalao’, David…
- ¿Soy el qué?
- Chalao’… tonto…
- Venga, a mí ya
me basta escuchar eses malaguismos
raros en la calle… no me vengas tú, también…
- Vale, vale… ¿no
te gusta?
- Tiene su
gracia… así como las malagueñas también tienen su gracia…
- ¡Qué gracioso
eres, David! – le digo de forma irónica.
- Estoy hablando
en serio… me gustas mucho, ¿sabes?
- Ya… - el clima
entre nosotros comienza a quedarse muy raro – Pues… a ver si tenemos buena
temperatura en el agua… ¿te vienes?
- Sí… esperemos
que no esté muy fría…
Nos levantamos y
suelto un suspiro. Al menos tuve una buena manera de terminar con toda aquella
conversación que estaba quedándose muy rara. ¿Qué está pasando con David?
¿Ahora todos los chicos que conozco se declaran indirectamente a mí?
Primeramente fue Pedro, ahora es él, el mismo que hace pocas semanas me lo
confesó que estaba enamorado por Isabel.
- Cariño, mañana
nos vemos… espero que no tengas nada para hacer… - me dice mi padre por la
noche en el teléfono.
- Tranquilo, no
tendré nada para hacer… ¿Elena también viene?
- No, ella
trabaja en los domingos, ¿recuerdas?
- Sí, sí… es que me
estaba olvidando de eso…
¿Dónde tengo mi
cabeza, por Dios? Yo sé perfectamente que mi hermana trabaja a los domingos y
que sus días de descanso son los martes y los miércoles. Además, ya me olvidé
por dos veces de las llaves del apartamento en mi coche. Esto se está quedando
cada vez más raro y no sé qué me está pasando.
jueves, 9 de julio de 2015
1. ¿Quién es ese muchacho?
Carlota
- Hasta ahora
hago ocho pistas completas… - comenta Pablo entrando en la piscina.
- Pues haz las
ocho pistas y luego veremos lo que podrás hacer…
- ¿Estás aquí
hace poco tiempo?
- No… hace casi un
año que sigo aquí, pero solo en mis tiempos libres…
- Ya… es que
nunca te he visto por aquí… voy a empezar, ¿vale?
- Vale…
Para decir la
verdad, este tío tiene muy buena cara. Me parece ser muy majo, pero de eso no
puedo fiarme mucho que a veces las apariencias nos equivocan. Me siento en la
silla frente a la piscina y lo veo nadando como un pez.
El día sigue
aburrido. Pasé todo el día haciendo lo mismo: sentada en la silla, mirando a la
poca gente que estuve aquí en la piscina. Al menos podría existir algún alma
que ahogase en la piscina o que hiciese una herida pequeña para quebrar esta
puta rutina. ¡Qué tedio!
Del silencio
surge Pedro, el mismo que salió por la mañana sin nada decir a nadie. Estaba
cabizbajo, se sentó a mi lado y se puso haciendo lo mismo que yo, pero sin una
sola palabra soltar, ni tan solo un saludo.
- En la piscina
está Pablo… - suelto yo la frase con la esperanza de que saliese algo de su
boca.
Seguíamos hechas
dos estatuas, sin hablar, sin mover, solo mirando a ese chico que seguía nadando
en la piscina. El ambiente está muy raro entre nosotros hace algún tiempo, pero
desde aquella noche en la que salimos con mi clase y con la suya, de medicina,
que nada sigue igual. Algo ha pasado y yo sigo sin saber lo que es.
- Pedro, estás
muy raro…
- ¿Pablo está
haciendo las ocho pistas?
- No cambies el
tema, ¿qué te pasa?
- No me pasa
nada… a ti sí que te pasa algo…
- ¿Por qué?
- No te hagas de
tonta, Carlota… tú y aquel tío bailando en la pista cuando…
- ¿Algo malo en
hacerlo? – le interrumpo.
- No me ha
gustado…
- ¿Pero tú eres
mi novio para decir eso? Yo bailo con quien quiero y ya está… no tengo que
justificarme para nadie…
- Pensé que
teníamos algo…
- Eso podía
sucederse si no tuvieses constantemente haciendo esas cosas… que no me gusta
esto, que no debes irte, que no debes comer… ¡joder, qué pesado eres!
- Solo te digo
eso para…
- … lo dices para
nada. – interrumpo de nuevo - Solo haces con que me enfade y me aleje de ti… me
voy, que tengo mucho que hacer…
Me levanto de la
silla, miro el reloj y el milagro de las siete de la tarde se sucede. Es hora
de salir aquí y no podía sucederse en mejor momento. Recojo mi bolso y a pasos bien rápidos subo
las escaleras hacía la recepción, dónde el silencio permanece y Concepción
sigue distraída con sus inmensas revistas.
- Hasta mañana, Concepción…
- le digo.
- Oye, que no te
estaba escuchando… ¡hasta mañana, guapa!
- Bueno, al menos
llegué en el momento cierto… - saliendo del edificio veo a Isabel, mi mejor
amiga, con quién comparto el piso – Manu me ha llamado a ver si hoy podríamos
cenar todos juntos… ¿qué te parece?
- Hoy no es un
buen día…
- ¿Ha pasado
algo?
- Es Pedro… cada
vez es más pesado conmigo, el tío no me deja…
- No te enfades
con gilipollas como él… lo mejor sería salir de aquí… así dejarías de verlo…
- Me encantaría,
pero sin este trabajo se queda muy complicado mantenerme en la universidad… hay
que aguantar un poco más…
- Es un problema…
venga, nena, ven conmigo a cenar, por favor…
- Hoy es jueves,
Isabel… si fuera mañana sería mucho mejor, lo sabes…
- Para mañana ya
tenemos algo también…
- Hasta mañana,
Carlota… - pasa Pablo con una sonrisa.
- Hasta mañana… -
le respondo.
- ¿Quién es ese
muchacho? – me susurra Isabel.
- Es un chico que
frecuenta la piscina…
- Qué guapo es…
lo veo que aquí yo tenía mucha cosa buena para contemplar…
- No te iludes,
niña… la piscina está muchas veces vacía…
- Qué pena… y qué
pena es que tú no sepas nada de él…
- ¿De quién?
- ¿Eres tonta o
qué? Del tío que ha pasado ahora mismo…
- ¿Para qué
debería saber algo de él?
- … porque estás
sola, necesitas de un chico para animarte... y yo también necesito conocer
nueva gente…
- Ya…
- A ver si en la próxima
vez que él esté por aquí tú le saques algunas informaciones…
- Vale, vale...
¿ahora podemos irnos?
- Sí, podemos…
¿ni el nombre sabes?
- Qué pesada
eres, Isabel… se llama Pablo…
- Muy
interesante… nos vamos a cenar y no me importa si dices que no... te voy a ayudar
a buscar un chico para ti…
- Si hablas otra
vez de esto, yo te pongo a dormir en la calle, ¿eh?
- Eres mala, ¿eh?…
¿cómo van las cosas en la universidad?
- Muy buenas…
- ¿Muy buenas?
Estás tan rara, tía…
- ¿Qué quieres
que te diga?
- Nada… no me
digas nada…
Pronto estábamos
en el restaurante junto a la playa dónde Manuel había dicho. Siempre nos
encontramos por aquí para pasar noches muy agradables y por supuesto que el
mismo grupo de los siete no podía faltar. Yo, Isabel, Manuel, Pepe, Quique,
Carlos y Catalina. Somos una pequeña familia aquí en Málaga, dónde todos
estamos lejos de nuestras casas, de nuestras familias y sabemos perfectamente
lo que es vivir en un lugar dónde tienes que vivir por algún tiempo si quieres
tener un futuro mejor.
- Lo sabéis que
la paella es nuestra cena… - comenta Manuel.
- … ¿pero quieres
mejor plato? – dice Carlos – Yo sin la paella no sería nadie…
Carlos y la
paella son amigos inseparables. Si pudiera, la comía todos los días y seguro
que no le molestaba tener que comer siempre la misma cosa. Es muy buen amigo,
tiene un humor muy difícil de explicar. Siempre tiene chistes nuevos para
contar y quizás sea por eso, con su tan grande y buena energía, que quiere ser
profesor, especialmente en clases con niños pequeños.
Mientras
disfrutábamos de la paella y de los chistes malísimos de Carlos, Isabel me toca
en el brazo de forma muy discreta y susurra:
- Mira quién está
en aquella mesita…
En la mesa que
Isabel estaba mirando llegaba Pablo, el chico que tanto encantó a ella. Venía
acompañado de una chica guapísima y me parecía ser su novia. Sin embargo, Pablo
mira nuestra mesa y de forma poco discreta me da un “adiós”. En ese mismo
momento no sé qué ha pasado, pero giro mi cara y no le contesté. Isabel me toca
muy fuerte en el brazo, con una cara que me estaba preguntando de forma
silenciosa “¿No le contestas?”
CONTINUA...
Introducción
~~~Octubre, 2009~~~
¡Pero qué día más
tranquilo! Ya no es muy normal que por aquí en la piscina tenga tan poca gente.
De hecho el tiempo ya no es el del típico verano, pero siempre surgían personas
que venían aquí a nadar en la piscina interior.
Solo han venido
las señoritas mayores que son casi vecinas de aquí, a hacer su hidroterapia con
sus sonrisas que contagian a cualquiera. Son muy buena gente. Al menos tengo la
suerte de tener que atender gente simpática.
Me llamo Carlota
Sánchez McGwire y tengo 19 años, muy cercos de los 20. Nací en Marbella el 5 de
diciembre de 1989, soy hija de padre español y de madre inglesa, dueños de un
bar y de un hotel junto a una playa muy bonita de Marbella. Sigo en Málaga hace
un año y medio, cuando ingresé en el curso de Psicología de la Universidad de
Málaga. Para ayudar a pagar la universidad, trabajo en mis tiempos libres en la
piscina cubierta de Arroyo de la Miel.
Estos ratos
libres en la piscina me da tiempo suficiente para sacar un libro y estudiar un
poco más. El silencio y el olor al agua de piscina son más que perfectos para
entrar en ese mundo de la mente humana que tanto me encanta y tanto gusto me da
en estudiarlo.
- ¡Carlota! – me
grita Concepción, la recepcionista. Joder, una de las muchas veces en la que no
llego a entrar en mi mundo con mi libro – ¿Te molesta estar un ratito en la
recepción mientras yo me tomo la merienda?
- Por supuesto
que no…
Dejo el
maravilloso olor de la pisci y sigo para la silla de la recepción que comienza
a quedarse muy vieja. La recepción es el lugar que más me enfada por la
sencilla razón de que no existe nada que no sea carteles en las paredes
anunciando las inmensas actividades que se hacen por aquí. Son la única cosa
que da un poco de color a este espacio.
Abro el libro y
me desconecto un rato más. Se está muy a gusto… la mente humana es algo
impresionante.
- ¿Hola?
Quito los ojos
del libro con aquella voz que seguramente me estaba llamando. Hacía mí tengo a
un chico que tiene apariencia de tener la misma edad que yo. De bufanda azul y
mochila negra en la mano, me mira, esperando que yo le diga algo.
- Perdona, estaba
distraída… ¿te puedo ayudar?
- Sí… ¿me puedes
decir si Pedro está dando clase?
- No, no está y
no hay certeza de cuándo podrá volver… ¿es una clase de hidroterapia?
- No… es
solamente nadar…
- Entonces yo
puedo dártela… si quieres, por supuesto…
- Me suena bien…
- Pues venga,
vete a poner el equipamiento, que yo te espero en la piscina, ¿vale?
- Vale… pues… me
llamo Pablo…
- Carlota, encantada…
- contesto. Mi cabeza se parece a un auténtico baile, se parece estar
celebrando algo, pero no sé muy bien lo que es.
Continua...
miércoles, 8 de julio de 2015
Mañana... novela "Amor azul"!
Mañana empiezará la novela!! Pues aquí tienes un adelanto más detallado de lo que podrás encontrar en esta nueva historia:
No te olvides de seguirnos en la pagina Twitter: @novamorazul
martes, 7 de julio de 2015
El próximo jueves!!
El próximo jueves!! Mira lo que podrás encontrar en esta nueva novela:
No te olvides de seguir la página Twitter de la novela: @novamorazul
lunes, 6 de julio de 2015
Muy pronto!
La novela alboranista "Amor azul" empiezará muy pronto! No te la pierdas aquí en el blog y sigue todo en nuestra página Twitter: @novamorazul
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