Pablo
- Pablo, ven, por
favor… - me suplica Marta con todas las armas que tiene.
- Venga, me voy…
pero venimos temprano, que estoy un poco cansado…
- Claro, mi amor…
Llegados al bar,
la música era estupenda la que estaba sonando por allí. Un bar con todo este
ambientazo en una noche de lunes no se sucede muchas veces en Málaga y lo mejor
que podía hacer era el de disfrutar, aunque mi mente me pidiese con mil gritos
que debería irme a dormir. El día fue muy intenso estando tantas horas
arreglando las últimas canciones para llevármelas a Madrid para mi disco.
Nos encontramos
con algunos amigos y allí estuvimos charlando sobre inmensas cosas. Todos están
muy curiosos por ver lo que tengo hecho, pero los videos en YouTube no fueron
suficientes para quitar toda esa curiosidad que tienen.
En mi frente pasa
una chica que tenía una cara muy familiar. Lo sé que la he visto en algún lugar
hace poco tiempo, pero no me recuerdo dónde. Navego en mi memoria para intentar
saber, pero no encuentro ningún recuerdo que me dé la respuesta.
Cuando me voy
hacía el baño, encuentro a Carlota, la chica que me ha dado la última clase de
piscina que tuve en la semana pasada. Estaba con muy mala cara y casi podía
decirlo de que estaría ya sobre el efecto del alcohol.
- Carlota… ¿estás
bien?
- ¿Pablo? Estoy
bien, gracias… me tengo que ir…
Sin darme un
segundo para contestar, corre para dentro del baño de las señoras. Seguro que
corrió para vomitar. Alcohol, ella se estuve metiendo en el alcohol, no veo
otra explicación. Sigo con mi vida, pero en la salida me encuentro con ella.
Estaba con unos ojos casi muertos, una cara muy rara.
- Carlota, tú no
estás bien… ¿estuviste bebiendo?
- Todo el mundo
me ha dicho para aprovechar la vida… entonces yo lo hizo…
- ¿Tienes a
alguna amiga que te pueda llevar a casa?
- Sí, tengo...
pero seguro que ella ya debe estar caída en el suelo… ella no aguanta los
Martini Mojito…
Sin embargo,
Carlota pierde el equilibro y por suerte yo tuve tiempo para soportar su cuerpo
en mis brazos, evitando que se cayera en el suelo. Justo en ese momento llega Marta y un
escándalo surge:
- ¡Pablo! – grita
ella - ¿Qué estás haciendo?
- Tranquila, tía…
- responde Carlota - …yo quiso testar la calidad del suelo pero él no me ha
dejado… - venga, esta chica tiene un humor estupendo en estas malas
situaciones.
- ¡Que te calles
ya, tú! – gritó – Pablo, ¡déjala ya!
- Anda, Pablo…
lárgame que yo me soporto sola… - la largo y Carlota mira a Marta con una cara
muy seria – No seas tan seria, aprovecha la vida, amiga…
Si pudiera, Marta
montaría ya un combate con ella, pero se ha dado cuenta de que Carlota no
estaba muy normal. Aprieto los labios para no caer en risa con la frase de la
chica y miro a Marta.
- Eres tan
ingenuo, Pablo… - me dice.
- ¿Porqué?
¿Querías que ella se cayese en el suelo?
- Pues que
cayese, se lo merece… ¿la conoces?
- Sí, trabaja en
la piscina…
- En la piscina…
pues ojalá que se caya para el agua y se ahogue… ¡qué cabrona! Pero bueno, no
nos vamos a discutir por una chica que no tiene importancia ninguna, ¿verdad?
- Eso espero...
Llegado a la
mesa, David me hace la pregunta más obvia:
- ¿Qué ha pasado
en el baño? Escuché a Marta gritando…
- Yo evité que
una chica que está un poco borracha se cayese y Marta hizo un escándalo…
- Seguro que
estás hablando de Carlota…
- Sí… ¿la
conoces?
- ¿Cómo no? Es de
mi clase… a mí me lo parece que su amiga Isabel también está como ella o tal
vez peor… mejor que vaya echar un vistazo a ver si necesitan de algo…
- Es lo mejor que
puedes hacer… no me atrevo a irme para no continuar el escándalo…
- Claro… quédate
aquí que ya ha pasado lo suficiente contigo…
David se levanta
y se dirige a la mesa dónde Carlota se encontraba. Estuvieron unos minutos
hablando y luego él me da una señal de que se va. Es cierto que la llevará a
casa y luego Marta llega hacía mí.
- Perdóname por
lo que he hecho…
- Ya… lo sabes
que no tienes motivos para…
- Yo lo sé, amor… - me interrumpe.
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