jueves, 9 de julio de 2015

Introducción

~~~Octubre, 2009~~~

¡Pero qué día más tranquilo! Ya no es muy normal que por aquí en la piscina tenga tan poca gente. De hecho el tiempo ya no es el del típico verano, pero siempre surgían personas que venían aquí a nadar en la piscina interior.
Solo han venido las señoritas mayores que son casi vecinas de aquí, a hacer su hidroterapia con sus sonrisas que contagian a cualquiera. Son muy buena gente. Al menos tengo la suerte de tener que atender gente simpática.
Me llamo Carlota Sánchez McGwire y tengo 19 años, muy cercos de los 20. Nací en Marbella el 5 de diciembre de 1989, soy hija de padre español y de madre inglesa, dueños de un bar y de un hotel junto a una playa muy bonita de Marbella. Sigo en Málaga hace un año y medio, cuando ingresé en el curso de Psicología de la Universidad de Málaga. Para ayudar a pagar la universidad, trabajo en mis tiempos libres en la piscina cubierta de Arroyo de la Miel.
Estos ratos libres en la piscina me da tiempo suficiente para sacar un libro y estudiar un poco más. El silencio y el olor al agua de piscina son más que perfectos para entrar en ese mundo de la mente humana que tanto me encanta y tanto gusto me da en estudiarlo.
- ¡Carlota! – me grita Concepción, la recepcionista. Joder, una de las muchas veces en la que no llego a entrar en mi mundo con mi libro – ¿Te molesta estar un ratito en la recepción mientras yo me tomo la merienda?
- Por supuesto que no…
Dejo el maravilloso olor de la pisci y sigo para la silla de la recepción que comienza a quedarse muy vieja. La recepción es el lugar que más me enfada por la sencilla razón de que no existe nada que no sea carteles en las paredes anunciando las inmensas actividades que se hacen por aquí. Son la única cosa que da un poco de color a este espacio.
Abro el libro y me desconecto un rato más. Se está muy a gusto… la mente humana es algo impresionante.
- ¿Hola?
Quito los ojos del libro con aquella voz que seguramente me estaba llamando. Hacía mí tengo a un chico que tiene apariencia de tener la misma edad que yo. De bufanda azul y mochila negra en la mano, me mira, esperando que yo le diga algo.
- Perdona, estaba distraída… ¿te puedo ayudar?
- Sí… ¿me puedes decir si Pedro está dando clase?
- No, no está y no hay certeza de cuándo podrá volver… ¿es una clase de hidroterapia?
- No… es solamente nadar…
- Entonces yo puedo dártela… si quieres, por supuesto…
- Me suena bien…
- Pues venga, vete a poner el equipamiento, que yo te espero en la piscina, ¿vale?
- Vale… pues… me llamo Pablo…
- Carlota, encantada… - contesto. Mi cabeza se parece a un auténtico baile, se parece estar celebrando algo, pero no sé muy bien lo que es.

Continua...

No hay comentarios:

Publicar un comentario