miércoles, 5 de agosto de 2015

11. Cosas que te dan vergüenza

Carlota

Los días en la piscina los tengo llevado genial. Ahora hay mucha animación y la música se hace escuchar por todos los espacios. Me siento muy alegre en los últimos tiempos, más ahora que tengo autorización de nadar un poco en la piscina cuando no esté a nadie.
Disfruto mucho de llegar aquí, poder quitar la ropa de invierno y estar de bañador y chanclas. Es como si pudiera sentir el verano por algún rato. Un día de esos estaba solo yo, la música y la piscina y las ganas de bailar me hicieron hacer un espectáculo de baile allí mismo. Es como sintiese la verdadera sensación de libertad, pero cuando en uno de los pasos me giro y veo a Pablo aparecer, la vergüenza fue muchísima:
- Puedes seguir bailando, yo nadando en la piscina no veo nada… - me dice.
- Mi trabajo es vigilar a los utilizadores de la piscina y no de bailar…
- Vale… ¿ahora tenemos música?
- Sí… han decidido poner música de fondo… no está nada mal…
- En Madrid no hay eso…
- ¿Pero estás comparando esta piscina a las de Madrid? – digo yo bromeando con él.
- Todo lo que es de Málaga es mucho mejor que Madrid…
- Eso espero…
- Tú eres malagueña…
- ¿Por qué preguntas?
- Por tu cara… defiendes Málaga como solo los malagueños lo hacen…
- Bueno, no he nacido aquí en la ciudad… pero soy de la provincia…
- ¿Eres de Torroles? ¿De Nerja?
- Soy de Marbella… - respondo.
- No estás muy lejos de casa…
- … no estoy lejos, pero me voy muy pocas veces… - le interrumpo – Después me arrepiento porque comienzo a echar de menos mi familia…
- Yo lo sé cuál es esa sensación… ahora que yo paso muchas semanas en Madrid, siento lo mismo…
- Es que yo y mi familia somos muy unidos…
- La mía también… - me interrumpe - ¿Tienes hermanos?
- Tengo una hermana mayor… se llama Elena…
- ¡Qué casualidad! Elena es el nombre de mi madre…
- Qué gracioso… ¿tú tienes hermanos?
- Un hermano y una hermana… los dos son mayores que yo… 
- Seguro que también lo sabes lo que es ser el pequeño de la casa…
- Lo sé, de verdad… pasen los años que pasen, mi madre me sigue llamando de Mon petit chéri
- ¡Mon petit chéri! – lo repito y casi me meo de risa al escucharlo.
- Mi madre es francesa, sabes… tengo que llevar con estas cosas… - afirma él sonriendo.
- Tiene su gracia… pero deberías estar contento, yo escucho cosas muy peores…
- ¿Por qué?
- Yo soy la baby girl de la casa… otras veces me llaman Boo-boo… las madres inglesas tienen estos nombres raros para sus hijas...
Pablo nada me responde por un rato. El tío casi me meaba se risa cuando yo pronuncié el Boo-boo. Es algo a lo que estoy acostumbrada, pero él tiene una risa que contagia.
- Perdóname, pero… Boo-boo es un nombre tan… madre mía, no puedo parar de reírme… - me dice.
- Esto pasa porque la primera palabra que solté en mi vida fue “Boo”… por eso me han dado este nombre un poco ridículo…
- Bueno, revela cariño… sufrimos con estas cosas por tener madre extranjeras…
- Es verdad…
- Tenemos que hacer el Club de los hijos de madres extranjeras…
- Ya… y nos juntamos para lamentar estas cosas, ¡está muy bien! Es un privilegio que nos llamen por estos nombres raros…
- Boo-boo… - dice Pablo con una sonrisa.
- Mon petit chéri… - le digo como venganza.
- Boo-boo… - volvió a repetir.
- Mon petit chéri… - repito sonriendo.
- Boo-boo… Boo-boo…

No hay comentarios:

Publicar un comentario